domingo, 4 de noviembre de 2012

Quizá no te guste

A Isi

Tal vez, mi amada Isi, 
no te gusten los calvos 
y pienses que soy un viejo; 
quizá te disguste 
mi parca nariz 
o mi lentitud al hablar; 
yo no sé si querrías un esposo 
pobre de dientes, 
con antecedentes 
de loco o perro verde, 
sin cintura de avispa 
ni sonrisa a lo Harrison Ford; 
yo no sé, mi bella Isi, 
si, acaso, me miras 
con tal aversión que nunca, 
ni en sueños, 
me querrías como marido; 
si así fuera, 
aun con hondísima amargura, 
yo te diría: ego te absolvo
pero que no te asombren 
ni me reproches mis pretensiones 
porque este hombre tan feo 
que te escribe este poema, 
tiene más culpa 
de los defectos de su cuerpo 
que de su pasión por ti. 

viernes, 2 de noviembre de 2012

Los deseos

A Isabela

Es amargo, Isabela, 
no conseguir los deseos 
pero ojalá mi suerte 
no destruya jamás 
 la redoma 
donde se destilan y brotan 
porque todo es preferible 
a vivir en el mundo 
sin anhelarlo apasionadamente. 

miércoles, 31 de octubre de 2012

Qué me daría la vida

A Isabela

¿Qué me daría la vida, Isi, 
qué me daría 
si la sed de otra alma 
que a mi corazón agita 
en el mar bebiera? 
¿Qué me daría la vida, Isi, 
qué me daría 
si, a mi amor generoso, 
tierna y profunda ofrenda, 
contestara un interés frío? 
¿Qué me daría la vida, Isi, 
qué me daría 
si mis manos cálidas, 
que buscan tus dulces dedos, 
las tocara carne sin alma? 
¿Qué me daría la vida, Isi, 
qué me daría 
si mi ternura frágil 
solo encontrara en el mundo 
una ironía liviana? 
¿Qué me daría la vida, Isi, 
qué me daría 
si tú no existieras 
y yo no hubiera dado mi pecho 
a un corazón tan niño? 

domingo, 28 de octubre de 2012

Que escuche el mundo

Quiero que escuche el mundo, 
Isabela, 
que mi corazón te ama 
y abomina de todo lo otro 
que lo aleje de tus ojos de Luna 
y de tu boca de espuma 
y que, si me abandonaras 
por mi odiosa necedad, 
no habría consuelo para mi alma 
por el horrible dolor 
que habitaría mi pecho; 
quiero que lo escuche el mundo, 
quiero que lo escuche 
aunque, por ello, haya de soportar 
la afrentosa burla de aquellos 
que de buen gusto se alaban, 
el indignado reproche de quien quisiera 
que dedicara mis versos 
a los grotescos asuntos políticos 
o el cansino consejo 
de los temperados enemigos de la pasión, 
moderados aprendices de psicología 
que parecen temer 
con supersticioso horror  
un corazón lleno de sentido 
que ha alcanzado 
el oculto secreto de la vida. 

Aquellos sueños de niño

A ti, Isabela

Aquellos sueños que, de niño, 
traían miel a mi corazón, 
aquellos sueños, 
dulces ansias de la ternura, 
tú los traes, 
enredados en tu pelo negro; 
en tus ojos asoman, 
los susurran tus labios... 
Aquellos sueños, 
efervescencia de la esperanza, 
están revoloteando otra vez, 
como florales insectos, 
en mi pecho, sembrado de amor. 
Aquellos sueños, 
alma de la felicidad plena, 
los ha derramado hoy sobre el mundo 
el amanecer. 

viernes, 26 de octubre de 2012

La felicidad escondida

A Isi

La felicidad que siento ahora 
no puedo hacerla alharaca; 
no río, ni grito, ni salto 
aunque me embarga 
la alegría de los niños. 
La felicidad que siento ahora 
no puede salir afuera; 
no canto, ni lloro ni abrazo 
aunque la dicha 
desborda mi corazón. 
La felicidad que siento ahora, 
no me empuja a la jactancia, 
ni por los caminos me conduce 
de la vanidad, 
no es hija de mi provecho 
pues estoy desnudo de egoísmo. 
La felicidad que siento ahora 
es escondida 
y cavando va hacia adentro 
hasta incendiarme el corazón; 
toda es por ti, Isabela, 
porque tus ojos me han mirado, 
pero no la puedo sacar, 
no puede salir afuera, 
pues me ocupa el alma entera 
y es inmensa como un océano. 

miércoles, 24 de octubre de 2012

Por qué estoy contigo

A Bea Magaña

No estoy contigo para que pagues 
con tu libertad amada 
pues solo a ti te pertenece,
ni con la soberanía 
de tu blanca y hermosa piel 
si así no lo quisieras; 
no estoy contigo para que mates 
la soledad de mi alma 
y solo por piedad me acojas 
sacrificando tu gusto, 
ni para llenar las noches 
con charlas agradables 
de palabras que se lleva el viento. 
No estoy contigo para llenar 
un vacío de mi pecho 
que tú no has creado, 
ni para vencer 
a la sórdida y vil muerte 
con un falso amor que me eleve 
a la dignidad de llorado; 
no estoy contigo para curarme 
un odio a mí mismo 
del que tú no tienes la culpa 
pues un ángel eres de inocencia, 
ni para calmar las tristezas 
que el tiempo trae cada día 
que tu no has podido traer 
pues todo lo que me das es dicha. 
No estoy contigo para incrementar, 
con interés avaro, 
mi felicidad. 
Si estoy contigo, Isabela, 
aun cuando en abundancia tienes 
cuanto mi alma codicia, 
no es por mezquino egoísmo; 
ni un asomo de recompensa 
me retiene junto a ti, 
ni la más mísera migaja 
de una retribución 
tienes que entregarme. 
Si contigo estoy, Isabela, 
y contienes en ti 
el más alto interés 
para este alma mía que te adora, 
si te busco con ansia 
cada segundo que vivo, 
es porque, de tu mera existencia, 
emana el mayor de los bienes 
que yo jamás pueda desear. 

domingo, 21 de octubre de 2012

Qué cantar

A Isi

No quiero cantar 
los deseos de mi carne, 
que pueden despertar 
cuantas son nacidas de mujer, 
sino este amor mío, 
alma de mi felicidad, 
que solo para ti ha nacido 
y busca en ti 
el más selecto fruto de la vida. 

viernes, 19 de octubre de 2012

Te añoro

A Isabela

Tu ausencia me trae 
una nostalgia infinita 
de tu seno; 
añoro tu dulce regazo 
con el dolor de la sed; 
toda mi meta es tu nombre; 
mi rumbo está encaminado 
perennemente hacia ti; 
¿por qué, entonces, me hurtas, 
huyendo tan lejos, 
tu dulce roce? 
¿Qué fuerza 
en el cielo o en la tierra 
o en tu corazón oculto 
quiere hoy que no vengas a mí 
si cuanto busco en el mundo 
está solo en ti 
y solo tú lo tienes? 
Mi camino sigue 
el hilo que te envuelve 
y tu desnuda alma 
es el destino que me mueve 
con un hambre de pozo 
mas anoche no viniste 
y hoy tampoco estás; 
bajo este techo, marchitas, 
ya quedan las flores 
que me trajiste el último día; 
los pétalos, ya desprendidos, 
yacen sobre mi mesa; 
el asiento que usaste 
el viento lo balancea; 
los cendales que cuelgan 
junto a mi triste ventana 
melancólicos se hinchan 
y vuelven a caer 
como fantasmas que buscan 
entre las brumas de mi mente. 
¿Por qué no vienes a verme hoy 
si eres el significado de mis sentidos 
y la solución al enigma de la vida? 
¿Por qué no vienes a verme hoy, 
Isabela, 
si eres la madre del tiempo? 

Un idiota

No habito tu corazón, 
no soy nada, 
no soy digno de tus promesas; 
cuanto soy 
es un profundo idiota 
que ha soñado tu amor 
como el más selecto producto 
de su estupidez. 

miércoles, 17 de octubre de 2012

Abrigas todas las bondades

A Isabela

El alma se corrompe 
cuando el corazón calla, 
oprimido por el orgullo. 
Patético despojo es el hombre 
que niega a su pecho el amor 
entregado 
al vano cuidado de sí mismo 
por el que lo pierde todo. 
El Mal habita la conciencia 
de quien se somete 
al tedioso culto a las cosas, 
horrible agravio al amor. 
Pero tú, Isabela, 
que el alma tienes de niña 
y eres sencilla y dulce, 
tú, que tienes los labios 
cerca del corazón 
pues son tributarios 
de la verdad y la belleza, 
tú, que eres libre y desdeñas 
la insufrible mezquindad, 
tú abrigas todas las bondades 
que en gracia y hermosura se resuelven 
y, sin vacilación, me mueven 
a hallarme, todo, en ti. 

No amo la amargura

A Isi

Yo no amo la amargura, 
yo no la amo 
pero la llevo en el alma
como a ti misma.
Yo no amo la amargura,
yo no la amo
pero de mi pecho es huésped
como tu luz.
Yo no amo la amargura,
yo no la amo
pero el corazón me buscan
sus garras frías. 

domingo, 14 de octubre de 2012

Declaración (poema jocoserio)

A Isi Dávila

Estoy a tus pies, 
oh, mi delicada señorita, 
esperando a que me concedas 
el alto don 
de aceptarme estas flores, 
desordenado ramillete 
recogido en el campo, 
que te presento en la mano. 
Como tú, son bellas 
y, como tú, sencillas, 
como tú, despiden 
el más amable perfume 
de la naturaleza, 
como tú, 
están aquí conmigo 
y, si tú las tomas, tomarás mi alma 
que, entre las flores, 
va enredada 
pues son reflejo tuyo. 
Ase el ramo, señorita, 
y haré cosas portentosas 
para demostrar 
el alto concepto de ti 
que mi pecho alberga: 
tocaré con gaita 
suave y dulcemente; 
entraré en un banco 
libre de ladrones, 
votaré a un partido 
de buenas personas, 
hablaré en los toros 
con un hombre culto, 
hallaré un insulto 
que no sea machista, 
a la iglesia iré 
y feliz saldré, 
un conservador 
me pondrá de humor 
y veré una envidia 
sin su comidilla. 
Ase, pues, el ramo, señorita, 
con tu preciosa mano, 
blanquísima paloma 
que, con el roce de una pluma, 
escribe mi destino, 
y, si quieres ser aún más generosa, 
dame tu permiso 
para que se la pida a tus padres. 

viernes, 12 de octubre de 2012

Eres mía (soneto a Isabela)

Para Isi

¿Qué tengo aquí en un cofre muy pequeño, 
 joya que, por robarla, me han robado, 
bien que, aunque material, es tan alado, 
tenue y extraordinario como un sueño? 

¿Qué me debe llamar su feliz dueño 
siendo algo que no es mío ni he deseado, 
y he, no obstante, de pleno conquistado 
antes de que pusiera en ello empeño? 

Tú eres, tierna y querida niña mía, 
tú, la joya guardada en este pecho, 
tú, lo que mi alma tiene pero ansía. 

No te quise sembrar y te cosecho, 
no te hice anhelo y eres mi agonía, 
pobre, aunque todo tengo, tú me has hecho. 

miércoles, 10 de octubre de 2012

Dime que me amas

A Isi

Dime, alma mía, que me amas, 
dime que me amas, amiga, 
dímelo solo una vez 
y el mundo se antojará 
que a su primer día vuelve, 
la luz del sol brillará 
con el fulgor de la infancia, 
las flores de mi niñez 
de nuevo aparecerán 
al borde de los caminos, 
mi corazón cantará 
con la alegría del aire 
cuando vaya a tu portal; 
dime, alma mía, que me amas, 
dime que me amas, amiga, 
dímelo solo una vez 
y habrás traído a mi pecho 
un viento de golondrinas 
con jazmines engastados.  

domingo, 7 de octubre de 2012

Simple amor

A Isi Dávila

Todas mis murallas, 
todas mis puertas, 
mis alambradas, 
mis cerrojos, 
todo se abre, 
todo se allana, 
todo cae, 
amor mío, 
para dejarte pasar. 

viernes, 5 de octubre de 2012

Noche de abril

A Isi 

Es una noche tranquila 
de un dulce día de abril, 
con mil manadas de estrellas, 
mansas reses de marfil; 
la luna llena, dormida
en la oscuridad sin fin,
en una laguna quieta
refleja su aura añil.
El aroma de las flores
la brisa lleva hasta mí
y el sonido de las aves
a veces se deja oír.
Todo es negrura y silencio
del uno al otro confín
y mi alma se regocija,
goza el placer de vivir,
toda la paz que desea
aquí la puede sentir,
la felicidad del mundo
entera la encuentra aquí.
La armonía de esta noche
es fiel imagen de ti,
mi majestuosa Isabela.
Solo saben sonreír
mis labios cuando estás cerca
y si esta noche de abril
le da a mi pecho reposo
es porque la hacen feliz
los besos que me regalas
con tu aliento de jazmín. 

miércoles, 3 de octubre de 2012

La revelación del ser oculto

A Isi Dávila

Te busco en mi corazón, 
mi idolatrada Isabela, 
donde eres ardiente vela 
que, con gozosa pasión, 
el ser oculto desvela. 

Las apariencias del Mundo 
nuestros sentidos perciben 
pero lo que ellas no exhiben  
son un secreto profundo 
a los que el amor no viven. 

Las realidades concretas, 
de las palabras, escapan 
pero los que aman se empapan, 
en sus reuniones secretas, 
de lo que las lenguas tapan. 

Lo individual no se expresa, 
ni se piensa ni se ve 
pero quien ama con fe 
con habilidad lo apresa 
por invisible que esté. 

Decir qué sea no sabe, 
un hombre, otro cualquiera 
pero, quién en otro espera 
amándolo cuanto cabe, 
lo dice de alguna manera. 

Una caricia o un beso 
son signos del ser amado, 
el código reservado 
que lo nombra y da peso 
y con el que es recreado. 

El universo has metido 
contigo en mi pecho amante, 
la realidad palpitante, 
que contemplo estremecido, 
en su hermosura inquietante. 

lunes, 1 de octubre de 2012

Dejaré algún día

Dejaré algún día 
esta dulce luz del Mundo 
y entraré en el eterno olvido 
al que pertenecemos. 
En el camino de mi agonía 
me volveré a encontrar, 
huéspedes del corazón, 
con las dulces horas de afecto 
que amasara entre las almas bellas. 
Me despedirán de la vida 
los corazones desnudos 
que amé tiernamente, 
las mujeres que dieron 
sensatez a mi pecho, 
las amigas del alma que calmaron 
mi sed y mi frío. 
No se borrará su huella de ternura 
sino cuando la mano yerta de la Muerte 
se pose sobre mi frente 
y me entregue a un dulce sueño infinito. 
Y, en esa corte 
de corazones niños 
cuyos rostros hermosos volveré a mirar, 
tú serás la reina, Isabela, 
dulcísima avecilla de quien aprendí 
a quebrar los barrotes de mi jaula de plomo 
y a amarte 
dejándote que volaras lejos de mí. 
Dejaré un día 
esta dulce luz del Mundo 
y entraré en el eterno olvido 
al que pertenecemos 
pero este amor tan verdadero que me inspiras, 
tan libre, generoso e infinito, 
este afecto que espolea mis entrañas 
para dirigirlas al Bien, 
quizá pueda forzar puertas prohibidas 
y darme claridad 
aun en las ciegas regiones de la Muerte. 

Eres mi plenitud


Eres mi plenitud;
tu alma acepta mi esencia toda
y la acoge con sencillez; 
tu corazón es niño, Isabela, 
y está lleno de fortaleza y verdad; 
por eso lo amo. 
Somos tan libres el uno para el otro 
como la brisa del mar, 
no queremos pertenecernos, 
como pertenece un abrigo elegante 
a un banquero exitoso, 
solo queremos que se rocen 
nuestras miradas infantiles 
en el delicado juego del afecto, 
lo demás es solo 
para los que comercian con almas. 

Sueño

Sueño que este amor que te entrego
diera felicidad a tu pecho;
no quiero amasar riquezas,
ni conquistar la fama,
ni tener tal poder que obligue
a arrodillarse a otras almas,
no quiero una conciencia impura
y un cuerpo satisfecho
pero sí conozco una ambición:
ser agente de tu dicha, Isabela,
llenar de alegría tu vida,
para entrar en tu corazón
y reinar ahí. 

domingo, 30 de septiembre de 2012

No tengo tu vientre

No tengo tu vientre 
para depositar el fuego de mi hombría, 
ni volcaré en tu cuerpo 
la sed de mis ciegos miembros 
ni escucharé el gemido 
anhelante de tu gozo. 
Nada de eso me importa 
pues soy dueño de tu hermosura 
y tu alma me pertenece 
porque he encerrado en mi pecho 
el ángel niño que te habita. 

Me amarás

Nada me es tan armonioso, Isabela, 
como tu presencia, serena y dulce; 
la dicha preside mis días 
desde que has arribado a mi puerto 
y en mi pecho rutila 
el brillo de la belleza. 
Esta felicidad descansa en la tuya 
como su único fundamento 
pues nada la mata salvo tu dolor 
y, sin embargo, amada amiga, 
¡qué melancólicamente añoro 
haberte hecho mía, solo mía, 
haberme fundido en tu cuerpo, 
haber besado tus labios 
con la pasión de los torrentes, 
haber entrado en tu corazón 
y hacerlo mi territorio! 
Pero algún día me amarás, Isabela, 
lejos de mi cuerpo enamorado, 
que no deseas, 
te encontrarás con tanto amor 
que seré brasa ardiente en tu pecho. 

Nunca habrá en mi corazón otro dios

Nunca habrá en mi corazón otro dios 
que tu dulce y noble alma; 
no volverá a brillar 
la aurora de un nuevo amor; 
en ti abandoné mi búsqueda, 
mi admirable amiga, 
para siempre jamás. 
No espero tu recompensa, 
no eres dueña de tus sentimientos, 
no son tu propiedad, 
son alquiler de tu pecho, 
de la misma forma que los míos, 
y mis entrañas lloran 
con la decepción del primer dolor 
porque tu alma no se enamora. 
Y, a pesar de ello,
mi corazón no quiere liberarme de ti, 
mi bondadosa y serena niña; 
por siempre te adoraré 
y te amaré hasta la muerte, 
que cerrará mis ojos 
mientras mi boca sueña con tus besos. 

Dulce y amarga

A Isi Dávila

Eres dulce y amarga, Isabela, 
como la misma vida, 
cuya belleza acrecienta el dolor 
de no ser dueños de ella. 

sábado, 29 de septiembre de 2012

Siempre es invierno

Siempre es invierno para el corazón, 
que busca ansioso el calor del amor. 
Yo tengo en tu amistad mi refugio; 
nada te exige mi afecto puro y grande, 
nada que no quieras darme, 
solo estoy contigo porque es invierno 
y porque no puedo vivir lejos de ti, 
pero mi ambición da forma a un sueño: 
que tu corazón sea mío, amada, 
que respires por mi boca 
como yo por la tuya, 
que el resto del mundo no te importe 
y necesites de este amor 
que hoy, sin esperanza, te ofrezco. 

No quisiera ver derretirse

No quisiera ver derretirse 
los glaciares de tu patria 
y sí tu duro corazón 
que, como helada mano, 
abrasa mi pecho de dolor. 
Quisiera ver en tus ojos 
siquiera el aturdimiento 
de una emoción turbadora 
y no el hieratismo severo y cruel 
de una indolente estatua. 
No quisiera el menosprecio 
indulgente y cariñoso 
que causo en tu alma fría 
y sí un amor gigantesco 
que premiara mi entrega. 
Quisiera, amada mía, 
habitarte en la distancia, 
ser autor de tu dicha, 
y no morir a las puertas 
de tu hermoso corazón. 

viernes, 28 de septiembre de 2012

El amor te hace otro

El amor te hace otro. 
Derrite el duro hielo 
que envuelve nuestro corazón, 
expulsa del alma 
los sofismas que la adulteran, 
devuelve a nuestros ojos 
la transparencia del mundo 
que vela el odio 
y la indiferencia. 
El amor trae el recuerdo 
de aquello que somos, 
llevándose las dudas 
como en una ráfaga de viento; 
pone la verdad en nuestras lenguas 
e, inflamando nuestro pecho, 
nos empuja a pugnar 
por una entera libertad 
y a despreciar las razones 
que con mezquindad la alejan. 
El amor te hace el niño 
que con el tiempo olvidaste 
pues amor, Isabela, 
es lo que nosotros somos. 
No, no somos el mismo 
después de amar. 
El amor te hace otro. 

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Felicitación a Eya Jlassi

A Eya Jlassi

Hoy pareces menos niña 
porque ya tienes otro año más 
pero tu hermoso corazón 
sigue en la infancia, 
desnudo de intereses, 
limpio 
como un amanecer en el mar, 
tan niño 
como un arroyuelo en la montaña, 
y, en tu serena y dulce mirada, 
brilla el reflejo 
de toda esa candidez. 
Que tu corazón te hable siempre 
con la palabra clara de los niños 
y tus sueños florezcan en tu vida 
bajo el sol de la inocencia. 

Te sueño

A Isi

Yo te sueño, 
como sueño el trigo y la tierra, 
como sueño el pan y la justicia, 
yo te sueño, 
con la esperanza en mi pecho
y el alma en mi voluntad. 

domingo, 23 de septiembre de 2012

Felicitación de cumpleaños para Cleopatra

A Cleopatra Smith

¿Qué puede haber en tus ojos, 
Cleopatra, 
que, cuando uno los mira, 
contempla, 
como en una visión, 
la inocencia y belleza del Paraíso? 
Tus ojos son abismos 
que atrapan al alma 
y la precipitan 
hacia las flores más bellas 
de la ternura. 
¡Qué dicha ser amigo 
del alma que anima esos ojos, 
dulces y hermosos 
porque llevan 
la esperanza y el consuelo, 
la felicidad y el placer! 
¡Qué fortuna poder 
alegrar tu corazón 
con la facilidad del juego 
mostrándote este día, 
que el tiempo, 
bajo la brida del calendario, 
ha vuelto a traer, 
un deseo de armonía y plenitud 
para tu noble pecho!

Felicidad

¿Quién puede decir que el Mundo 
es un doloroso valle, 
con las lágrimas regado, 
sino un pecho en que no cabe 
la alegría del amor 
y una lengua que no sabe
de agradecimiento y fe?
Deja, dulce niña, que ame
tu corazón, tan hermoso
como el aliento de un ángel,
deja que diga tu nombre,
ese que, como una llave,
abre la puerta del mío,
deja que mis ojos te hallen
y que su turbio mirar,
enamorado, se aclare
y vean tu misma esencia,
tu realidad más estable,
tu más pura intimidad
de ser que vive y me sabe;
si me dejas, Isabela,
mi corazón entregarte,
creer siempre en este afecto,
y mi vida dedicarte,
lleno de agradecimiento,
¿cómo renegar de un mundo,
tan dulcísimo y afable,
tan milagroso y feliz,
donde he podido encontrarte?
Mi única meta eres tú,
toda mi alegría, amarte.  

viernes, 21 de septiembre de 2012

Un retrato

A SUSANA
Esos ojos alegres 
y bondadosos, 
irónicos y dulces, 
esos ojos de niña 
de mirada frágil 
y soñadora, 
esta tarde de septiembre, 
tienen también 
la melancolía 
de un sueño perdido. 

Esperanza

A Isabela Dávila

Dulce amada, 
una espesa bruma 
borra el sendero 
que me lleva a ti 
pero la fe me guía 
y mi corazón no ignora 
que, más allá 
de este espeso velo de plata, 
brilla como una aurora 
el mágico fulgor de la esperanza; 
mis pasos ya no vacilan, 
sin descanso me conducen, 
con luminoso optimismo, 
hasta tu anhelado regazo. 

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Eres apacible y noble

A Isi

Eres apacible y noble 
como una noche de agosto, 
en tu mirada duermen 
reflejos de luna llena 
y tu boca es un pozo 
de todas las bellezas. 

lunes, 17 de septiembre de 2012

Ya no temo



A Isabela

Cuando te espero y no llegas, 
cuando los días pasan 
y tú no vienes, 
con amargura, 
me despido de las noches 
y la luz de las mañanas 
no entra en mi corazón. 
Isabela, 
una sombría inquietud 
me embarga cuando estás lejos 
pero hoy, al fin, 
mi fe renace 
y la luminosa esperanza 
me sale al paso. 
La ansiedad ya no me perturba 
y espero tu regreso 
con ánimo alegre y tranquilo. 
Al recordar cuánto te amo, 
mi pecho ha comprendido 
que nunca te perderé; 
la mano de un ángel 
guía tu rumbo 
y sabe traerte de nuevo hasta mí 
pues nuestro destino, 
protegido por los dioses del amor, 
es la felicidad más grande. 

domingo, 16 de septiembre de 2012

El corazón


A Isabela

Isabela, el corazón 
es sencillo y bondadoso; 
el corazón es siempre niño, 
no sabe de ecuaciones 
de segundo grado, 
ni de motores 
de cuatro tiempos, 
ni te habla 
de la bolsa de valores, 
la lengua madre indoeuropea, 
el sistema de D'Hondt, 
la estructura celular 
o la deconstrucción. 
Isabela, el corazón 
es sencillo y bondadoso; 
el corazón es siempre niño 
y se duerme con los problemas, 
como yo 
en las rodillas de los adultos 
cuando, en mi tierna edad, 
estaba de visita 
en casa de un buen hombre, 
que peroraba sobre moral. 
Yo no sé, Isabela, 
si mi corazón tiene 
complejo de Edipo 
o arquetipos jünguianos, 
si obedece 
a impulsos subconscientes 
o es obra 
de los extraterrestres, 
solo sé que te ama, 
Isabela, 
con un amor verdadero, 
que busca con ansia tus manos 
y se atormenta dulcemente 
al mirarte a los ojos; 
él sólo quiere estar 
allá donde tú te encuentres 
y, cuando tú faltas, 
se le termina el mundo. 

Carceleros

A Gloria Zúñiga

Pechos hay que viven 
la alegría cruel 
de los carceleros 
porque han aprendido 
a arrancar las alas 
de las almas libres. 
Tienen sus palabras 
un sabor dañino, 
quitan la esperanza, 
no hay ternura en ellas, 
cuanto son no es más 
que una gris huida 
de la fiel verdad. 
Todas las medallas 
vayan a esos pechos, 
no quiero ninguna, 
yo no soy más grande 
que otro semejante, 
ni me debe nadie 
una reverencia. 
Todas las medallas 
vayan a esos pechos 
dignos de piedad 
pues el alma pierden 
en su vanidad 
por verse encumbrados 
sin merecimientos. 

viernes, 14 de septiembre de 2012

Todo es felicidad

A Isi

Todo es felicidad, 
delicada niña, 
desde que llegaste 
y tu corazón, hermoso 
como las flores de abril, 
me nombró su amigo. 

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Cuando te echo en falta

A Marta Moran

Cuando te echo en falta
y temo que tu ausencia sea para siempre, 
mi alma salada, 
hecha del mar y del barro, 
se agita como en la tempestad 
pero el corazón me da el remedio 
para esta inquieta agonía 
y, como al condenado a muerte 
que quiere resignarse a su destino, 
me trae 
la más amarga de las tristezas, 
como un bálsamo que aplica 
a mi turbulenta mente. 
De toda incertidumbre me libera, 
pero me trae 
oscurísimas certezas, 
que mi corazón saborea 
como si fuera la miel más dulce 
¡Qué salvífica tortura, entonces, 
la realidad de tu desamor, 
el dolor de no tenerte, 
la frustración de hombre 
de no ser nada para ti, 
salvo un poeta excelente 
al que nunca darías 
besos de mujer! 
La amargura más honda 
viene como un ungüento 
y me dice 
que no me amas, 
pues ciertamente soy para ti 
vacilante marioneta 
manejada 
por la duda y el miedo. 
Isabela, es miel para mi pecho 
pensar que envejeceré solo, 
que mis manos desiertas 
solo la muerte tomará 
para hacerme su amante, 
que el final de mis días 
será el más triste que ha vivido un alma. 
Isabela, esa amargura en mi pecho 
me hace reparar 
en que tus perfecciones, 
que alcanzan a todo tu ser, 
te alejan de mí, 
un triste despojo, 
solitario y débil, 
que no llega nunca 
al centro del corazón de una mujer. 
No puedo tenerte, 
Isabela, 
por eso muero de dolor 
pero dulcemente, 
la amargura lo llena todo en mi alma 
pero es como un bálsamo, 
se desgarra mi corazón de pena 
pero la paz me invade 
porque me olvido de una inquietud peor 
que la humillación de mi hombría, 
que la soledad de mi alma, 
que tu desamor, 
que no poder hacerte mía, 
que vivir sin coger tu mano o besar tu boca, 
una inquietud peor, Isabela, 
que la más horrible de mis frustraciones 
y es que me dejes 
sin el saludo sencillo con el que apareces 
pues te amo sobre todas las cosas. 

domingo, 9 de septiembre de 2012

Los sueños caen al abismo

A Isi 

Los sueños caen al abismo,
derrotados por la vida,
el sufrimiento del mundo
es espuma del engaño;
tus deseos abandona,
abandona la ilusión
de tus felices quimeras,
no busques lo que no tienes,
pídele a tu corazón
la enhiesta sabiduría
de los sabios epicúreos;
solo la sabia renuncia
a los locos devaneos
y a los caprichos del alma
deja una limpia alegría
en un pecho razonable;
firme es la satisfacción
del espíritu que sabe
abandonar los deseos,
vanos padres del dolor,
y se aplica a superar
su llana necesidad...
Una voluntad de hierro
la felicidad alcanza,
un alma disciplinada
sabe gozar de la vida,
de una vida en que el amor,
¿no es verdad, amiga Isi?,
no es una pasión sublime
sino un leve sentimiento
que no perturba tu sueño,
ni te quita el apetito,
ni busca labios de nadie,
ni manos que sujetar,
ni se refleja en los ojos,
ni te hace morir de afán,
ni soñar con un abrazo...
No, Isi, no sientes por mí
las locuras que yo siento,
en tu venturosa vida,
no conoces la pasión
hacia mi alma desdichada.
Quisiera yo ser tan fuerte,
tan sensato, equilibrado
y racional como tú,
pero eres tan guapa, niña,
eres tan hermosa y dulce,
tan bondadosa y tan tierna,
Isabelita querida,
te quiero con tanta fuerza,
llevado por tus bellezas,
me ha penetrado tan dentro
la sencillez de tu pecho
que solo pena y dolor
hay en mis amargas horas
porque mi juicio extraviado
quiere que a ti te codicie
más que a la felicidad. 

viernes, 7 de septiembre de 2012

Cuando te miro

A Isi

Eres, niña mía, tan bella 
que, cuando te miro, 
tanto a un sueño te pareces 
que no sé si estás fuera 
o estás dentro.

Amor Sin Fronteras

A Isi Dávila

En muchas o ene ges
trabaja mi Isi querida,
pues me Obliga a No Gozar
de que ella sea al fin mía,
Ofrece Nulas Ganancias
por mis penas, tan sentidas,
me Ordena Nunca Guiarme
por la fe que me ilumina
pese a que yo no obedezco
y ansío que me ame un día,
me Ocasiona Numerosas
Guerras de especie intestina
y contra mí me revuelve,
que hasta me apuñalaría
por ser un hombre tan feo
que siempre la deja fría.
Ofusca y Nubla de Gusto
mi pensamiento y mi vista
cuando su rostro contemplo,
el de la más dulce niña,
y también Oprime el Nudo
de mi Garganta, que ansía
sus dulces labios de miel
por los que todo daría.
Yo trabajo en una sola
y, aún así, ya me fatiga,
Oír sus Noes Grandiosos
cuando mi pecho suplica.
¡Isi de mis entretelas,
ay, ten piedad de mi vida!
Tú das mucho a los pobres
mas todo a mí me lo quitas,
tus manos blancas, tus labios...
o ene ges que yo querría. 

miércoles, 5 de septiembre de 2012

No seré un marido al uso

A Isi

No seré un marido al uso, 
mi idolatrada Isabela, 
si te conquisto algún día 
y, vencido tu desdén, 
tenemos el himeneo. 
No seré un marido al uso 
pues compraré un botiquín 
para las tristes jaquecas 
de las noches de los sábados 
y, si aún así persisten, 
te daré sofrología, 
hipnosis y acupuntura, 
neurología y masaje. 
No seré un marido al uso 
y, aunque serás mi Ginebra 
y tu Rey Arturo yo, 
me embargará la pasión 
como un tierno Lanzarote. 
No seré un marido al uso, 
mi venerada Isabela, 
y si por la calle vamos 
y en ti los hombres se fijan, 
celoso no me pondré 
pues los ojos van buscando 
por siempre la dulce luz 
y tú eres luz de los cielos 
más todavía que el sol. 
No seré un marido al uso, 
amiga de mis entrañas, 
no te diré mi pochola, 
ni pichoncita o pichurri, 
te diré niñita mía, 
diamante, perla divina, 
hija hermosa de la Luna, 
celestial aparición 
pues, como poeta, soy 
especialista en cariño. 
No seré un marido al uso, 
Isi querida de mi alma, 
no roncaré por las noches, 
ni discutiré contigo, 
ni me fijaré en las piernas 
de tus mejores amigas, 
ni protestaré los días 
que de rebajas vayamos, 
mas, si por casualidad, 
alguna vez me pasara, 
te recomiendo paciencia 
pues no da peras el olmo.
No seré un marido al uso 
te pelaré las naranjas, 
hasta las pipas que comas 
yo mismo las abriré, 
te compraré un gran diamante 
para lucirlo en el cuello, 
cuando te pongas muy triste, 
te daré tiernos besitos 
en tu frente pesarosa, 
te agarraré de la mano 
los domingos en el parque, 
viajaremos cuando quieras 
por países peregrinos 
y a ver también a tu madre 
que será mi gran amiga... 
No seré un marido al uso 
si tu pertinaz despego 
logro algún día vencer 
y cargas con un poeta 
que muere de amor por ti. 

domingo, 2 de septiembre de 2012

Tú eres

A Isi Dávila

Tú eres; 
existes como este aire 
que mis pulmones respiran; 
como la luz del día, 
que mis ojos atraviesa; 
existes como las flores, 
como la lluvia y el viento, 
como el mar de los pescadores, 
como la tierra del trigo. 
Tú eres; 
tú eres, amada mía; 
existes, estás en el mundo 
como la mesa en que escribo; 
pero tan dentro has entrado 
que con un sueño te confundo. 

Poema rabioso

A los hombres envenenados por sus mujeres  

¿Soy sarnoso, 
bizco, sordo o narigudo, 
soy cretino, drogadicto, 
bebedor, matón o loco? 
Deja el amor a un lado, 
no desgastes tu alma 
con tan infructuoso afán. 
¿Soy un bobo, 
un cretino, un hombre feo, 
soy de Lepe, tartamudo 
cojo, manco o gilipuertas? 
Deja el amor a un lado, 
no desgastes tu alma 
con tan infructuoso afán; 
a nadie importa que sufras, 
ni que estés solo; 
para nadie eres esencial, 
ni lo serás jamás; 
solo encontrarás frialdad 
en el alma a la que suplicas 
con afán y dolor; 
no hay un corazón 
dispuesto a abrirse a ti 
pues el corazón de una mujer 
solo se abre 
ante lo que puede despreciar. 

sábado, 1 de septiembre de 2012

Mi niña amada

A Isi Dávila

Te miro a los ojos, 
que en mi raigambre hieren 
con cruel deleite, 
miro a tus labios, 
que envenenan mi entraña 
de tan dulces y esquivos, 
miro tu cabello negro, 
que sobre una mejilla cae, 
desordenado y suave 
y quiero saber quién eres, 
quién eres, Isi, 
y no sé, 
mi niña amada, 
qué responderme, 
pero sé que, en mi alma, 
querida niña, 
tú lo eres todo. 

Nadie va conmigo

A Claudia Bürk

Mi sol ya declina 
sobre las torres del mundo, 
mi corazón, oprimido, 
me hace morder las cadenas 
de la Ley de la Vida 
pero nadie coge mi mano, 
mi mano fría y desierta, 
nadie va conmigo
porque voy a la nada 
de donde somos los hombres. 
He añorado labios dulces 
que del tiempo me sacaran, 
he buscado manos suaves 
cuya caricia calmara mi horror 
pero mi sed es un mar 
un mar que nunca se acaba 
porque voy a la nada 
de donde somos los hombres. 
Te intuyo en mi corazón, 
te deseo, 
busco tu risa, tu cuerpo, 
tu plenitud infinita, 
tu eternidad incitante 
pero eres burla de mis sentidos 
no eres mi compañera 
eres solo una quimera 
que se forma en la niebla 
porque voy a la nada 
de donde somos los hombres. 
No queda nada en el mundo 
parecido a lo que soñé 
cuando pensé que eras mía, 
nada, 
nada como lo que ansiaba, 
yo no puedo compartir 
contigo esta alma mía 
porque voy a la nada 
de donde somos los hombres. 
Viajo solo y sin raíces 
hacia el doliente abismo; 
una mujer me engendró 
mordiendo el amor cansada 
pero yo he nacido del miedo 
y de la vil amargura 
y, aunque mi corazón me canta 
nanas de privilegio, 
solo el dolor me acompaña 
porque voy a la nada 
de donde somos los hombres. 
No quiero volar en la altura 
de los evanescentes sueños, 
tengo sed de la verdad, 
quiero ver en cueros viva 
la monstruosa realidad 
que tras un dulce velo me acecha; 
estoy solo, no tengo 
quién me acompañe en el duelo 
de este destino espantoso 
mas no detengo mi paso 
que va marcando mi llanto 
porque voy a la nada 
de donde somos los hombres. 

viernes, 31 de agosto de 2012

Tu abrazo

A Isabela Dávila

Tu abrazo es miel de azahar 
con brisas de la montaña, 
abrir de flores del campo, 
sencillísimas y blancas, 
amanecer en un día, 
de apacible y dulce calma. 

Tu abrazo es regreso ansiado 
a los soles de mi infancia, 
ascender por un otero 
o atrapar una cigarra 
cuando toda mi ilusión 
la llevaba en mis sandalias. 

Tu abrazo es roce de rosas, 
la hierba bajo mi cara, 
el contacto de la nieve, 
rocío de madrugada, 
arroyuelo cristalino, 
caricia de manos blancas. 

Yo muero y vivo en tu abrazo, 
cuya ternura me abrasa 
con quemaduras que placen, 
tu abrazo ahonda mi llaga, 
y, en el tormento, me gozo; 
mi sed de ti no se acaba. 

Mi amor no es un yugo

A Isi

Mi amor no es un yugo; 
mi amor es solo caricia 
solo a ti destinada. 
Mi amor no te exige nada; 
encuentra el mayor gozo 
en saber que existes. 
Mi amor, amiga, 
no es una miserable prisión, 
muerte de la esperanza, 
contrato frío que el tiempo 
con cruel mano firma 
como cerrando una puerta. 
No quiero llevar tinieblas, 
dolor y angustia 
a tu hermoso corazón, 
no quiero destruir tu vida, 
bajo el falso nombre de amante. 
Siempre seré 
el amigo que a tu lado camina 
cuyo corazón se inflama 
cuando, con tus dedos, 
deseas rozar su mano. 

miércoles, 29 de agosto de 2012

Mi corazón sabe

A Isi

No saben mis palabras, 
amiga, 
subir hasta la cumbre 
de mi sentimiento; 
solo mi corazón sabe 
hasta qué punto te amo. 
Ningún anillo rodea 
tu blanco dedo, 
ninguna promesa 
te ata a mí, 
tus palabras 
son solo de amiga 
(compañera de soledades, 
amante de mis letras, 
consuelo de mis pesares), 
tu dulce boca 
no me has dado... 
pero eres parte de mí, 
te tengo, eres mía, 
dondequiera que estés, me perteneces, 
para siempre seré tu amante dueño 
porque estás entera, 
toda tú, 
con cuanta belleza albergas, 
encerrada en mi ardiente pecho. 

domingo, 26 de agosto de 2012

El gozo

A Isi

No soy hombre de mundo, 
no sé de placeres sutiles, 
ni me tienta el desenfreno, 
puedo prescindir de vicios, 
no se han hecho para mí 
mas hay un solo gozo 
al que no puedo renunciar, 
tan inmenso y fuerte 
como la droga más dura, 
que, si alguna vez perdiera, 
perdería la vida: 
es el gozo, amiga, 
del camino infinito 
que hasta ti me lleva. 

viernes, 24 de agosto de 2012

Dame tu dulzura

A Isi Dávila

Dame tu dulzura, amada, 
dámela toda, amor mío; 
quiero tu dulzura plena 
para guardarla muy hondo, 
entre los pliegues avaros 
de mis febriles entrañas. 
Dame tu dulzura, amada, 
en mis adentros ardientes, 
quiero toda acumularla, 
y, para que no se vaya, 
sellar la boca del alma. 

Prisionera


A Isi

No puedo arrancarte,
no quiero arrancarte
las alas de tu corazón...
sin embargo,
sueño que mi amor
te hace mi prisionera.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Te quiero libre

A Isabela

La más bella de las rosas 
no debe ser cortada. 
No, niña mía, 
aunque caminemos juntos algún día, 
no serás mi prisionera, 
ni mi sirvienta, 
ni mi sombra, 
ni mi juguete, 
y yo no seré tu juez, 
ni tu patrón, 
ni tu cadena, 
ni tu flagelo; 
Te amo sobre todas las cosas 
y sólo anhelo de ti 
el dulce y suave roce de tu alma. 
Mis manos buscan las tuyas 
como si fueran espejos 
y mi boca añora tus besos 
con el ansia con que respiro. 
No, niña mía, 
no quiero ser tu propietario, 
te quiero libre 
pues sé 
que los hombres solo somos 
quimeras errantes. 

domingo, 19 de agosto de 2012

El vestiglo

Yace ante mí 
la infelicidad que en mi vida hallara, 
encantado vestiglo 
de negro corazón. 
En desigual batalla ha caído 
por mis brazos vencido 
pero, aunque sus estertores, 
roncos y temibles, 
que escupen fuego y veneno, 
sobre la tierra que muerde, 
puedo escuchar con horror, 
los recelos no me abandonan, 
la amargura aun se agarra 
a mi frágil corazón, 
pues ¿quién sabe, 
después de tanto sufrimiento,  
si más y mayores desgracias 
acudiendo en su ayuda 
no reanimarán su cuerpo 
y alzarán su imperio de nuevo 
en los predios que le he ganado?  
¡Ah, Isabela, te imploro,
mi valerosa heroína, 
que, pues exhausto me hallo, 
tomes mi espada 
y, con el sangriento acero, 
su pecho escamoso hiendas! 
Remátalo 
para que no quepa duda 
de que ha muerto para siempre 
y, después, dame un abrazo, 
besa mi boca ansiosa 
y quítame esta armadura 
que me ha salvado la vida 
pero ha dormido mi corazón. 

viernes, 17 de agosto de 2012

Tu casamiento

A Isi Dávila

Niña, no quiero 
que tengas mal casamiento; 
te aconsejo 
hombre noble, 
alegre y divertido, 
de mucha fuerza 
pero mucha ternura, 
generoso 
pero no aficionado al exceso, 
que ame todo cuanto eres 
pero que te deje libre, 
como si fueras 
un pájaro sin alas;
te aconsejo 
que no sea un hombre práctico 
y crea en las cosas invisibles; 
que viva solo por ti, 
solo por ti respire, 
solo por ti luche cada día; 
que su mayor meta sea 
el Bien de la humanidad, 
trabaje por cambiar el mundo, 
como todo hombre que se respete 
y no traicione nunca 
a su propio corazón 
por las trivialidades de su cabeza; 
que su inteligencia no sea menor 
que su orgullo 
ni mayor que su bondad 
y que sea calvo, 
le falten algunos dientes 
y tenga un poquito de panza... 
Sí, Isabela, 
un hombre así te aconsejo 
porque así es como soy yo. 

miércoles, 15 de agosto de 2012

Tu ausencia

A Isabela Dávila

El tiempo tiene estos días  
 el sabor, dulce y amargo, 
de tu ausencia; 
cada hora sin ti 
crece el goce de lo que espero 
pero, cuando muere el día, 
mi pecho, 
ansioso de tu presencia, 
siente el doloroso golpe 
de la incertidumbre. 
Quiero que regreses 
y traigas tu luz 
a mi sedienta alma; 
quiero escuchar, cuando llegues, 
tu saludo sencillo,
signo, reservado a tus labios, 
de que vivo y soy real; 
quiero que oigas 
mi humilde te quiero
para que no me muera por dentro 
apuñalado el pecho 
por el triste silencio; 
quiero sentirte a mi lado, 
tan cerca, tan cerca 
que no seamos más que uno. 
El tiempo tiene estos días 
el sabor, dulce y amargo, 
de tu ausencia; 
la inquietud y la tristeza 
perturban mi ánimo 
pero mi amor 
no deja de fortalecerse.