miércoles, 9 de mayo de 2012

Adiós

A Txaro Cárdenas

He soñado que me amabas, 
sentí la amable ilusión 
de prender tu dulce mano 
y unir mi destino al tuyo  
pero he vuelto a despertar 
llorando de soledad 
en el lecho de la angustia. 
Eres libre, vete ya, 
no avergüences mi pudor 
contemplando mis lamentos. 
Las palabras que te dije, 
cargadas de tanto amor, 
no son nada para ti, 
¿y por qué las escuchaste? 
¡Qué cruelmente has reservado 
tu menosprecio por mí! 
No te pido nada más, 
eres libre, vete ya; 
aunque mi pecho reviente 
por la llaga del dolor, 
no escucharás más demandas 
de mi boca abandonada; 
eres libre, vete ya. 
Este naufragio del alma 
que me atormenta y consume 
 para solo uno es plato 
no extiendas hasta él la mano 
ni tus palabras piadosas 
un triste consuelo ensayen; 
déjame llorar la pena, 
la amargura de estar solo, 
que con los años aumenta; 
déjame con mi tormento 
para que entero lo beba 
y me sacie de su hiel, 
apurado hasta las heces. 
Eres libre, vete ya, 
no volveré la cabeza 
cuando se cierre la puerta; 
no quiero mirar tus ojos, 
que me ven con menosprecio, 
ni escuchar tu voz de niña 
para salvar la amistad; 
quiero beber la amargura 
de esta soledad del alma, 
hasta las heces beberla 
y, si después me enamoro, 
que sea ya de la muerte 
para que llegue el descanso 
a este pobre corazón.

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