miércoles, 9 de mayo de 2012

Correspondido

A Isabela Dávila

¡Ya estoy bebiendo el buen vino 
de saberse bien amado!
Por las ventanas abiertas 
de mi alegre corazón, 
han entrado en avalancha 
cien chorros de luz del día 
con clamores de jilgueros 
y perfume de jazmines. 
¡Ya estoy bebiendo el buen vino 
de saberse bien amado! 
En mil colores estallan 
los capullos de las flores 
cuando rozan el tobillo 
de mi amada, que se acerca 
por el sendero del río 
cantando por nuestro amor. 
¡Ya estoy bebiendo el buen vino 
de saberse bien amado! 
El silencio enamorado 
que yo respiro a su lado 
también lo respira ella 
y nuestros besos ahogados, 
que nos parecen de espuma, 
son nuestro diario sustento. 
¡Ya estoy bebiendo el buen vino 
de saberse bien amado! 

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