viernes, 25 de mayo de 2012

El camino es solitario

A Isabela Dávila

El camino es solitario. 
Entre la espuma del mar, 
tiene mi alma aposento 
y ese rumor desolado 
de las olas al romper 
va clamando el vasto son 
de mi nombre abandonado. 

El camino es solitario. 
En mi pecho, no amanece 
un gran sol de luz dorada, 
siempre la tiniebla oculta 
el fulgor de la mañana 
y, al atardecer, el mundo 
se me muere en las entrañas. 

El camino es solitario. 
Nunca habrá una dulce mano 
que me alivie de ese peso 
de saberse vil ceniza, 
excremento de los siglos, 
que atesora para nada, 
dulzura en su corazón.

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