sábado, 26 de mayo de 2012

Ha muerto el sol

A Bea Magaña

Ha muerto en mi corazón 
la esperanza que alentaba, 
tu pecho no alberga amor 
para mi alma entregada; 
sólo responde el rigor 
a mi anhelante demanda. 
No me digas que soy yo 
de esta amargura la causa, 
mi bondad no te falló 
ni fe en ti me faltaba; 
no me ahondes el dolor, 
no me tortures el alma; 
deja que hable mi voz, 
que se queje mi palabra. 
La causa es sólo el valor 
y nobleza que te aclaman, 
que abatieron con furor, 
de mi pecho, la muralla; 
la causa es ese dulzor 
de miel que tus labios manan; 
o tu niño corazón, 
tan tierno como el de un hada; 
la causa es la perdición 
que me trajo tu mirada; 
la causa no he sido yo, 
tu perfección fue la causa. 
Ahora, ya ha muerto el sol, 
ahora, no queda nada. 

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