sábado, 19 de mayo de 2012

No hallo esperanza

A Bea Magaña

No hallo esperanza ninguna  
para este tormento cruel 
que atosiga mi raíz 
y me arrebata la paz. 
Odio mi huella en el mundo 
y odio cuanto represento, 
el rencor más despiadado 
me inspira mi claro espejo 
y como un traidor dañino 
alzo contra mí la daga. 
Nadie puede redimirme, 
es un estigma infernal, 
es la espina que hace llaga 
en mi torturada alma 
y ha convertido mi vida 
en un cieno abominable. 
No hay piedad en mis entrañas 
para el ser que vive en ellas, 
pues me envuelve la pasión 
de arrebatarme la dicha, 
de reprocharme mi esencia, 
de destruir mi existencia 
y de matar mi ilusión. 
Te ha expulsado de mi lado 
la siniestra y fría sombra 
que late en mi corazón, 
agazapada, sedienta 
de turbadora amargura. 
Te me has ido como el aire, 
como ola que no vuelve, 
como pájaro que emigra, 
volando siempre hacia el sur, 
como un sueño al despertar, 
como un barco hacia el ocaso, 
como un jilguero que escapa 
buscando su libertad; 
te me has ido para siempre 
para que yo me deteste 
por no haberme amado más.

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