martes, 15 de mayo de 2012

Tu corazón me has cerrado

Tu corazón me has cerrado 
con menosprecio inflexible 
y sellas con un adiós 
el camino hasta tu puerta; 
en el alma me has dejado 
amargo desasosiego; 
sólo quedan de mi dicha
frías y grises cenizas. 
Hoy abates con rigor 
como espada fulminante 
la ufana fe de mi aliento 
y de mis deseos haces 
tristes ruinas desoladas; 
hoy veo hundirse en el barro 
esperanzas e ilusiones; 
hoy me has quitado del alma, 
el juguete de la vida 
pues mi corazón se muere 
sólo por tu frialdad. 
Mi boca ya se despide, 
mi espíritu ya te olvida, 
y mi alma te disculpa 
tu indolente ingratitud. 
Mas siento una pena inmensa, 
que nada puede aliviar 
en mi pecho entristecido 
cuya tormenta descarga 
por mis ojos anegados 
y, aunque me sé culpable, 
aunque tú nada me debes, 
ay, ahora bien lo sé, 
aunque iniquidad son sólo 
mis exigentes demandas, 
quisiera hacerte reproches 
como un niño abandonado 
quisiera pedir con rabia 
lo que negarme tú quieres 
pues sólo queda en mi alma 
el más amargo dolor.

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