martes, 22 de mayo de 2012

Tu miedo

¿Cuándo va a llegar el día 
que no seamos ya esclavos 
de la iniquidad del miedo
y hasta nosotros avance
un batallón de esperanzas?
¿Cuándo encontraré en tu seno
esa añorada indulgencia,
ese perdido perdón,
que te has negado a ti misma
y me mezquinas, avara,
con prodigiosa crueldad?
¿Cuándo vas a detenerte
y contemplarte por dentro
ese vacío que tienes
al que quieres arrastrarme?
¿Cuántas renuncias has hecho
para que acuses sin tregua
al mundo que no dominas
y, al que dominas, castigues
con tan asfixiante agobio?
¿Dónde me conduces, dime?
¿Tan lejos ya de la dicha
 y aún quieres más allá?
Mírate por dentro, mira,
todo ese miedo espantoso
que mirar nunca has querido,
eran pétalos de rosa,
eran lágrimas de azúcar,
era primavera verde,
era lluvia de perfume
era música del viento.
Deja que escape la muerte,
atravesando rastrojos
y que se arroje en el río;
ella te tiene más miedo
del que nunca le has tenido.
¡Ay, madre mía, qué hartazgo...! 

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