viernes, 29 de junio de 2012

Balbuceos

A Isi Dávila 

Eres mi jardín de brisas, 
la luz que alumbra, serena, 
los valles de mi esperanza. 
Eres esa lluvia nueva 
que canta un abril eterno 
sobre mis ramas sedientas. 
Eres el sol que retiene 
en sus entrañas maternas 
el campo lleno de espigas 
que tú sembraste en mis venas. 
Eres la alegre mañana, 
la tarde de primavera 
y la noche de ilusión 
que a mi corazón alientan. 
Cuando te quiero explicar, 
me balbucea la lengua; 
no sé, Isabela, qué eres, 
no me asiste tanta ciencia...

miércoles, 27 de junio de 2012

Canción de júbilo

A Isabela Dávila 

Llegaste como un misterio 
hasta mi puerto sombrío 
y, ahora, son alegrías 
lo que en mi pecho trafico. 

Tienes, tú, labios de miel 
y dedos de azucarillo; 
casi me tocas y besas 
cuando, arrobado, los miro. 

Eres tan dulce, mi niña, 
como un tierno pastelito, 
estar contigo es delicia 
de mi corazón de niño. 

Tiernamente, amor, te quiero 
mas con la fuerza de un río 
que, para preñar los campos, 
desborda con mucho brío. 

Eres tan bonita, niña, 
como el dulce Paraíso 
y tan inocente y noble 
como en el mundo no he visto. 

Mi afecto por ti es tan puro, 
hermoso y fiel pajarito, 
que cada día que pasa 
más adentro estás metido. 

Isabelita de mi alma 
mi dicha es que hayas nacido 
pues le faltaba a mi pecho 
la mitad que tú has traído. 

Eres una amiga fiel 
y yo soy tu fiel amigo, 
y es tanto lo que yo te amo 
que de alegría deliro. 

Venerada compañera, 
tu corazón me ha vencido 
y en el tratado de paz 
te quedas con mi latido. 

Hada hermosa, niña guapa, 
amado corazoncito, 
te quiero más que a ninguno, 
y como a nadie te ansío. 

Mi amor es el verdadero 
pues nada por él te pido, 
soy feliz si estás contenta 
y de lo demás me olvido. 

Ya nos trae la fiel paloma 
una ramita de olivo, 
en nuestras manos se mece 
una esperanza de siglos. 

Tiene el anhelo la Tierra 
de dar justicia a sus hijos 
y, en el murmullo del mar, 
se siente su doliente signo. 

Pronto llegará la hora 
del castigo del inicuo; 
relámpagos de justicia 
traerán mil lluvias de trigo

martes, 26 de junio de 2012

El adiós

A ti

Alguna vez, 
nos diremos adiós; 
la felicidad 
escapará de nuestras manos 
como una mariposa azul. 
Alguna vez, 
nos diremos adiós
mientras mi rostro se vuelve, 
sombrío, 
hacia el vacío. 
Alguna vez, 
nos diremos adiós 
con la amargura en nuestras bocas; 
puede que sea 
un atardecer de otoño; 
la ventana me mostrará, quizá, 
un paisaje, 
viejo para el ojo 
pero insólito para el alma, 
bajo el sol mortecino; 
mis ojos 
llorarán de amor 
y en los tuyos 
estará la piedad de la Tierra. 
Alguna vez, 
nos diremos adiós, 
niña mía, 
pero yo seguiré vivo en tu pecho 
y tú iluminarás el mío 
mientras se me acaba el mundo. 


Lo que no se acaba nunca

A la que ha visto mi alma de niño 

Todo se acaba, 
mi niña, 
cualquier cosa, 
todo
tiene asignado un tiempo 
y, cuando se cumple, 
desaparece 
de nuestra vida... 
Así ocurre, 
mi niña, 
con las hamburguesas, 
que, después de diez minutos, 
dejan 
de deleitarnos el paladar
y, ya invisibles, 
achicharran 
nuestro estómago. 
También se acaban 
las telenovelas, 
en medio de lujosas bodas, 
que hacen llorar 
al ama de casa 
más que a las madres 
de las novias 
porque se quedan 
sin su diversión de sobremesa. 
Y se acaba 
el verano, 
y, con él, 
la exhibición 
de las barrigas, 
y el engorro 
de las moscas. 
¿Pero sabes, 
pequeña mía, 
que lo que yo te quiero, 
aunque todo se acaba, 
no termina nunca? 
Niña mía, 
no termina 
porque, cada vez 
que acabo de quererte, 
muy rápido, 
vuelvo a empezar 
con más amor todavía. 
Y, por eso, 
pequeña, 
mi afecto por ti 
es mejor 
que una hamburguesa, 
una telenovela, 
o el mismo verano. 
Disfrútame, 
niña, 
sin preocupaciones 
que te voy a durar 
toda la vida. 

lunes, 25 de junio de 2012

Melancolía

A Mónica Benítez Tarrés 

Melancólicos, 
en tus ojos brilla 
el desgarro de la madre 
que alumbra una vida, 
cuyo inevitable dolor 
pesa, angustioso,  
en su corazón amante; 
miras el mundo 
a través de la nostalgia 
de un sueño para los hombres 
perdido y frágil, 
pisoteado por los ignorantes, 
embaucadores que venden 
su empinada estupidez; 
al fondo 
de esos ojos tristes, 
cansados del mal y la frialdad, 
brilla, tierna, 
toda tu emoción de niña, 
que espera, 
juguete que nunca tuvo, 
la libertad de la Tierra. 

No eres mi librera

A Isabela Dávila

No sé qué diablos tengo, 
que no lo entiendo...
Veamos: 
tú 
y yo 
somos dos... 
cada uno es uno; 
no eres 
ni mi librera, 
ni quien me da trabajo, 
ni mi panadera, 
ni me sabes arreglar 
las averías de mi Kangoo, 
ni vendes lotería, 
ni helados en el verano, 
cuando apetece tanto un refresco... 
entonces, 
¿por qué te necesito tanto, 
por qué te busco sin cesar 
dentro de mí, 
por qué siempre que llegas 
mi vida florece como las rosas? 
Y yo no soy 
ni tu librero, 
ni quien te da trabajo, 
ni quien te vende el pan, 
ni quien te arregla 
las averías de tu coche, 
ni quien te vende lotería, 
ni helados en el verano, 
cuando tan ricos están... 
entonces, 
¿por qué vienes a hablarme, 
por qué dices que me quieres, 
por qué hablas conmigo 
y no 
con tu librero, 
con quien te da trabajo, 
con quien te vende el pan, 
con quien te arregla 
las averías de tu coche, 
con quien te vende la lotería 
o los helados en el verano? 
¡Ay, niña, 
que no lo entiendo, 
que se me escapa, 
que esto es absurdo, 
que esto es muy raro, 
que me desborda 
porque no sé 
por qué nos pasa! 
Pero, paloma, 
paloma mía, 
sin entenderlo, 
es lo que quiero 
tener por siempre 
pues para mí 
tú vales más 
que mi librero, 
mi editor, 
mi panadero, 
el que me arregla 
las averías de mi Kangoo, 
y el que me vende la lotería 
o los helados, 
aunque el verano 
ya comenzó. 

domingo, 24 de junio de 2012

Todo está claro

A Isi Dávila

¿Qué más hace falta, 
pecho mío, 
para que comprenda 
lo que me quieres decir 
si ya nunca podré arrancarte 
su imagen, 
si ella es mi pan y mi sal, 
si está engastada, 
como piedra del más alto valor, 
en mi aliento, 
en mi esencia, 
en lo que de hombre tengo, 
en lo que de mí no es 
tierra de lodazal? 
¿Qué más hace falta, 
pecho mío, 
para saber que estoy amando? 

sábado, 23 de junio de 2012

Exaltación

A esa dueña de mi corazón... 

Mi diosa de belleza, 
¿dónde 
en la Tierra o en el Cielo, 
en qué lugar 
de este vasto Universo, 
hay un amor tan grande 
como el que tú me inspiras? 
Mi pacífica paloma, 
¿qué puedo hacer yo 
si me faltas? 
Mi tesoro del alma, 
¿cuántas horas tardaría 
en hacer inventario 
de cuanto has traído a mi vida? 
Mi más amada prenda, 
¿qué me dirá mi corazón, 
que es como un bebé 
que aún balbucea, 
cuando me habla de ti? 
Niña mía, 
yo te amo 
con la fuerza de un vendaval 
que desarma el mundo. 
Mi alegre hada, 
vivo sólo 
para hacerte aún más feliz. 

viernes, 22 de junio de 2012

Oda a Mónica

A Mónica Benítez Tarrés 

Un cuchillo de hielo 
entró en tu corazón 
cuando aún tenías, 
tierna niña, 
muchos juegos por jugar. 
En tus bellos ojos, 
palomas azules, 
aún asoma 
una cálida resignación, 
tristeza de diez años; 
aún la cicatriz del horror 
hermosea tu mirada 
y purifica tu alma. 
En el albor de tu vida, 
la inocencia llamó a un ángel 
a tu pecho de mariposas 
 y tu bondad aún lo retiene 
con sus dedos de miel. 
Eres niña 
y en tu mirada brilla, 
como en un cielo de abril, 
el infinito manantial 
de ternura y belleza 
que esconde tu alma. 

Este sol de hoy

A Isi Dávila

Quise soñar que, en tus labios, 
se extraviaba, 
con ansia de tu amor, 
mi solitario aliento 
mas mi destino triste 
me aleja de esa dicha 
y, este nuevo amanecer, 
he despertado solo otra vez. 
Quizá algún día 
halle un beso redentor 
de otra boca 
y la luz del mundo 
será entonces toda para mí 
pero hoy 
sé lo que no tiene aún mi alma 
y en mi corazón sólo caben 
la amargura y la desesperanza 
pues el sol de este día precioso 
nunca más volverá a brillar. 

Propiedad de la muerte

Somos propiedad de la muerte, 
sólo barro, 
con el destino del barro
criaturas de la ciénaga 
que sólo alguna vez, 
contemplando unos ojos que nos miran, 
hemos sido inmortales. 
Sólo busca el amor 
nuestra agonizante alma, 
instante tras instante, 
en cada estría del tiempo, 
incansable como el oleaje del mar... 
hasta el mismo día 
en que volvemos al polvo. 
Somos propiedad de la muerte; 
por eso, a veces, 
cuando la ciega noche 
se apodera del mundo 
y la soledad me atormenta 
como un ave rapaz 
mientras me afligen 
los turbios presagios del final, 
miro hacia adentro con amargura 
y no encuentro más que lodo, 
un lodo inmundo, 
ironía de un dios perverso. 

jueves, 21 de junio de 2012

La miel de tu amistad

A Isi Dávila

Tu presencia 
es el remedio a mi agonía; 
traes, en tu perfume 
y bordada en tu vestido, 
la sencillez de los niños, 
la nobleza del amigo. 
Has conquistado mi corazón 
con el ímpetu de una tempestad, 
batalla celeste, 
derrotando a mi egoísmo 
sin compasión, 
con el arma poderosa 
de tu bondad de ángel. 
De tus labios de miel derretida, 
espero, a cualquier hora, el saludo 
con que apareces, 
trayendo contigo 
una luz de mediodía. 

Amor de infancia

A Isabela Dávila

Mi amor, hermosa, es de infancia; 
somos tú y yo sólo niños 
que juegan, enamorados, 
en un patio de vecinos 
y, delirando de amor, 
se juran ser siempre amigos. 


miércoles, 20 de junio de 2012

Mi corazón no es amado

A Isabela Dávila

El dolor que siento 
en la agonía 
de mi desdichada alma 
no tiene remedio 
ni encuentra un alivio; 
mi corazón no es amado, 
mi corazón no es amado. 
Mi corazón está solo, 
y en el barro caído, 
pues no despierta la fe 
de quien es mi sustento
mi corazón no es amado, 
mi corazón no es amado. 
Es como mi destino amargo 
sin la esperanza, vivir, de su nombre, 
cuando en ella está embargado
mi aliento todo; 
mi corazón no es amado, 
mi corazón no es amado. 
Sólo por ella existo, 
su latido es mi manantial 
y, aunque la amo con furia, 
no puedo llegar a su alma; 
mi corazón no es amado, 
mi corazón no es amado. 

Iniquidad

A Isabela Dávila

El corazón, Isabela, 
a veces, no quiere amar; 
el alma, a veces, se enloda, 
en las ciénagas del mal; 
desdichada criatura 
la dada a la iniquidad 
pues no conoce término 
para su sombrío errar. 

lunes, 18 de junio de 2012

Mi destino

¿Está mi destino unido 
a quien quiero como a mi alma, 
a aquella cuya presencia 
es como mi pan y mi agua, 
al dios de mi corazón, 
a quien debo mi esperanza, 
al ángel más bondadoso, 
a la más hermosa hada, 
a la razón de mi vida, 
a mi fe más extremada? 
¿Está mi destino unido 
a aquella cuya mirada 
me da la vida y la dicha 
y sin quien yo no soy nada? 
Lo está pues mi pecho habita 
y mi pulso es su posada. 

domingo, 17 de junio de 2012

Tu tristeza

A Isi Dávila

El martes estabas, niña,  
con la tristeza en el alma; 
en tus ojos soñadores, 
una sombra se cruzaba; 
la alegría que tú tienes 
tu pecho ya no habitaba. 
Pero, niña, al otro día, 
qué feliz y alegre estabas, 
cuando me hablabas contenta 
a la luz tenue del alba. 
Eres tan niña, mi bien, 
que tu tristeza no arraiga. 

Mi niña duerme

A Isi Dávila

Mi niña preciosa duerme 
con un aroma de rosas, 
abandonados sus miembros 
en la silenciosa alcoba; 
duerme en su cama dorada 
con el sopor de las horas 
enervantes de la siesta; 
su pelo negro con ondas 
el alba mejilla oculta 
y un mechón muerde su boca, 
carbón que brasa no prende; 
sus pestañas candorosas 
se rozan como un ocaso; 
sobre sus cejas graciosas 
su frente mana unas perlas 
y una brisa redentora 
que empuja con suavidad 
el cendal que hace las sombras 
dando en su rostro sagrado, 
cuanto le mana, evapora. 
Quisiera yo que esa frente, 
que mi corazón adora, 
en el sueño sumergida, 
soñara conmigo ahora 
para que en el pensamiento 
a esta niña tan hermosa, 
por un segundo siquiera, 
no le cupiera otra cosa. 

viernes, 15 de junio de 2012

El amor que te debo

A Isabela Dávila y Susana Escarabajal

Nunca voy a olvidarte; 
morirán los pájaros 
que me acompañaban 
mientras te dije "te quiero" 
y no te habré olvidado; 
se marchitará el rosal 
cuyas rosas frescas 
me recordaron tus labios 
y no te habré olvidado; 
mil veces caerá la lluvia 
sobre mi patio solitario 
trayendo una triste monotonía 
y no te habré olvidado; 
pasarán 
todas las primaveras de mi vida, 
como pasa el agua de un río, 
y no te habré olvidado; 
el universo entero, 
tras una inmensa eternidad, 
se irá como un sueño que nunca existió 
y el amor que te debo, 
vivo aún en medio de la Nada, 
no lo habrá olvidado el tiempo. 

miércoles, 13 de junio de 2012

Anne

A Anne Smith

Brillan en tus ojos 
estrellas de infancia; 
tu franca mirada 
no exhibe soberbia 
ni esconde traición; 
eres inocente, 
inocente y noble 
y, en tus dulces manos, 
sólo hay bondad; 
aún brilla tu llama, 
tu pecho no alberga 
la hipocresía vil 
del alma sombría que humilla 
para ensalzar sus miserias 
buscando 
un trofeo de amor corrupto, 
y sólo encuentra 
el suicidio. 


martes, 12 de junio de 2012

Dulzura infinita

A Isabela Dávila

¡Qué dulzura infinita, amiga, 
hay en tu noble mirada! 
A veces, mi niña, 
hay tristeza en tus ojos 
porque las sombras del alma, 
sin nombre, 
asoman en ellos 
y, aunque te quiero feliz, 
tan hermosos me parecen  
que abrazaría tu alma 
lleno de gratitud. 
Esos días de dolor, 
tu mirada es como un lago, 
y es tan hermosa, mi niña, 
que tu tristeza podría 
endulzar todo el océano.

¡Qué dulzura infinita, amiga, 
hay en tu noble mirada! 
El dolor marca, esos días, 
las horas de tu jornada 
y una inmensa pesadez 
invade tu corazón, 
quieres llorar y no sabes 
por qué te sientes así 
y, aunque no quiero que sufras, 
estás tan hermosa entonces, 
que besaría tu alma, 
amiga, 
lleno de gratitud 
por dejarme ver su belleza 
a través de esos ojos tuyos 
que me embrujan el corazón.

¡Qué dulzura infinita, amiga, 
hay en tu noble mirada! 
Desde que la tristeza he visto 
en tu mirada, 
ya no conozco belleza 
que en este mundo me plazca 
ni nada que pueda amar 
más allá de tus negros ojos, 
tus ojos negros de niña 
más lindos, amiga, 
que el cielo, 
en una noche de luna. 
No quiero que estés triste, 
mi hermoso bien, 
pero, cuando tus ojos miran 
con esa melancolía, 
¡qué dulzura infinita, amiga, 
hay en tu noble mirada! 

domingo, 10 de junio de 2012

Oda a Isabela

A Isabela Dávila

Son tus pestañas, 
mi niña, 
remos de ébano 
para los galeotes que hacen, 
en los hombres que miras, 
tus ojos negros. 
Eres más hermosa, 
mi niña, 
que habitar los Campos Elíseos, 
más sabia 
que la audaz Hipatia, 
y más voluntariosa 
que el fornido Hércules. 
De gozo está lleno, 
mi niña, 
mi corazón, 
enternecido porque tus labios, 
bellos labios de canela, 
me han dado el nombre de amigo. 
Tendrá el tiempo poder, 
mi niña, 
para reducir a escombros, 
los sólidos templos egipcios, 
pero no para hacerme olvidar, 
aunque viviera más que el universo, 
el afecto inmenso 
que me inspiras. 

sábado, 9 de junio de 2012

Oda a Susana

A Susana Escarabajal

Nunca está tan bello, 
Susana, 
el firmamento 
en noche estrellada y cálida 
como tu rostro de niña 
cuando sonríes, feliz, 
con el corazón generoso 
asomando en tus ojos. 

Tu mirada dulce, 
Susana, 
es tu mejor recompensa 
al afecto de tus amigos, 
que, en ti, aman 
la bondad infinita de tu alma de ángel 
y la verdad desnuda e inocente 
de tus palabras. 

Y este afecto que en ti encuentro, 
Susana, 
es el puerto que ansiaba mi pecho 
cuando, con amargura, lloraba 
su soledad de siglos, 
hecha la triste muerte 
la celosa compañera 
que oscurecía sus días. 

viernes, 8 de junio de 2012

Niña es tu alma

A Isabela Dávila

Tan niña es tu alma, 
mi reina de corazones, 
que te columpias 
en la rama de mis pensamientos, 
pendiendo de pájaros de ilusión. 
La noche de mi memoria 
es murmullo de tu nombre; 
te estoy buscando 
en el libro de la vida 
entre cascabeles 
y pétalos amarillos. 
Tan niña es tu alma, 
mi ángel de gracia, 
que tus ojos grandes 
aún brillan muy negros 
soñando con amapolas. 
Tu corazón tan tierno 
me mira como un arroyo; 
sus ojos son 
caracolas entre la hierba. 
Tan niña es tu alma, 
mi amiga sublime, 
que yo la amo 
desde la soledad de un mar 
remansado y eterno, 
que se me ha metido en el pecho.  
Hay una estrella 
enredada entre tu pelo, 
mi niña noble y eterna, 
yo te la cojo en mis sueños, 
tan niña como la veo, 
y siempre la dejo 
entre las espigas. 

jueves, 7 de junio de 2012

Amistad sublime

A Isabela Dávila

Despertaré 
de este sueño que es la vida 
a una noche infinita, 
hecha de soledad y polvo. 
Las ilusiones 
del mundo 
se desvanecerán 
el último día 
mientras la luz se va de mis ojos. 
Un sueño, 
tal vez sólo uno, 
se llevará mi corazón 
hasta el dulce refugio 
del silencio final 
mientras declina el aliento: 
será tu recuerdo, 
amiga, 
recuerdo de miel e infancia, 
será 
la caricia 
de tu saludo al llegar 
y la dicha
de tu mirada puesta sobre mí...

miércoles, 6 de junio de 2012

Mi pecho vacío

A Jhon Andoni

La sed 
castiga mi corazón. 
Sólo el dolor 
lo visita estos días. 
Es un corazón 
que nadie quiere tomar. 

Por eso...

A Gloria Zúñiga

De ti, me separan abismos, 
montañas, ríos, mares,
erizadas murallas... 
Niña, 
el infinito me separa de ti. 
Nuestras bocas 
jamás hallarán el camino del encuentro; 
mis brazos 
jamás te atraerán hacia mí; 
nuestros destinos 
estarán separados por siempre 
pues es rigurosa 
la ley grabada en nuestras almas 
que te mantiene alejada. 
Jamás me tendrás en tu corazón, niña... 
por eso, 
(¡ah, qué detestable es mi naturaleza!), 
muero porque me ames. 

lunes, 4 de junio de 2012

La amargura de esos días

A Aura

La amargura de esos días 
con sed en el corazón, 
esos días desolados, 
sin esperanza ni dios, 
esos días que amanece 
un áspero y frío sol, 
deja en el alma una noche, 
noche de abierto dolor, 
noche de llagas sin tregua 
que no detienen su ardor. 
Aura, yo quiero que apartes, 
armada de gran valor, 
tu mirada del abismo, 
que la vuelvas al amor 
que este amigo en ti cultiva, 
y, olvidada tu pasión, 
encuentres la primavera 
y los brotes del horror 
se ahoguen entre las flores 
de cada alegre emoción; 
yo quiero, Aura, que aplastes 
con indignado furor 
a la detestable Muerte, 
cuyo maldito sabor 
en tu boca se detiene 
y, si su semblante atroz 
con lujuria te ha mirado, 
arrojes tu indignación 
contra su cara rajada 
para que vuelva el calor 
a tu corazón de niña; 
mi Aura, toma la flor 
de mi cariño infinito 
y ponla en tu corazón. 

domingo, 3 de junio de 2012

Asombro

Hay cosas, 
amiga, 
que me asombran: 
el poder de los elementos, 
la inmensidad del mar, 
la grandeza de las montañas, 
la ductilidad y belleza de la vida, 
lo infinito del universo... 
Amiga, 
hay cosas que me asombran 
pero nada tanto 
como tu hermosura 
y la magnitud 
del afecto que me inspiras. 

Te amo

A Isabela Dávila

Créeme, 
cuando nos miramos, 
criatura es uno del otro. 
Cuando nos miramos  
con amor, 
realidad nos concedemos. 
No existimos más, 
amiga, 
que por este afecto. 

sábado, 2 de junio de 2012

Los Ojos de Txaro Cárdenas

A Txaro Cárdenas

Tus ojos, mujer hermosa, 
son como huevos de almíbar, 
oscuros como dos noches 
con lunas llenas que brillan 
cuando sonríe tu rostro. 
Y, si esos ojos me miran, 
con la bondad que hay en ellos, 
mi torpe mente delira 
y, en el siglo de la ciencia, 
dos milagros testifica 
pues dos ángeles me jura 
que en tu cara te palpitan. 

La Caricia de tu Alma

A Isabela Dávila

Hasta tu digna nobleza,
sólo una amistad sencilla, 
armada de la bondad, 
y una hueste de alegrías
le pueden dar el poder 
a esta entregada alma mía 
de subir para ganar 
la flor de tu compañía. 
Y este amor dulce, que anhela 
la evanescente caricia 
de tu alma angelical, 
no comprende ya la vida 
si cada instante que pasa 
no recuerda tu sonrisa, 
que, entre tus labios de espuma, 
es como la luz del día. 
Mi corazón te venera 
y con esperanza ansía 
hallar en tu dulce pecho 
el afecto de una amiga, 
en tus ojos, el calor 
de una niña que me mira 
y, en tus manos, voluntad 
para curar las heridas 
que han poblado mis entrañas 
de una soledad maldita. 

viernes, 1 de junio de 2012

No eres de nadie

A Diana de Monte

Eres del mar y del viento,
del sol y las nubes blancas,
eres de las amapolas,
de las montañas altivas,
del río donde tú bebes,
eres, niña, de la hierba
y de los árboles mansos,
yo sé que no eres de nadie,
sólo tuya para siempre,
yo sé que nadie es tu dueño
que eres libre bajo el cielo,
por eso, cuando me miras,
se marcha mi soledad.