lunes, 4 de junio de 2012

La amargura de esos días

A Aura

La amargura de esos días 
con sed en el corazón, 
esos días desolados, 
sin esperanza ni dios, 
esos días que amanece 
un áspero y frío sol, 
deja en el alma una noche, 
noche de abierto dolor, 
noche de llagas sin tregua 
que no detienen su ardor. 
Aura, yo quiero que apartes, 
armada de gran valor, 
tu mirada del abismo, 
que la vuelvas al amor 
que este amigo en ti cultiva, 
y, olvidada tu pasión, 
encuentres la primavera 
y los brotes del horror 
se ahoguen entre las flores 
de cada alegre emoción; 
yo quiero, Aura, que aplastes 
con indignado furor 
a la detestable Muerte, 
cuyo maldito sabor 
en tu boca se detiene 
y, si su semblante atroz 
con lujuria te ha mirado, 
arrojes tu indignación 
contra su cara rajada 
para que vuelva el calor 
a tu corazón de niña; 
mi Aura, toma la flor 
de mi cariño infinito 
y ponla en tu corazón. 

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