domingo, 17 de junio de 2012

Tu tristeza

A Isi Dávila

El martes estabas, niña,  
con la tristeza en el alma; 
en tus ojos soñadores, 
una sombra se cruzaba; 
la alegría que tú tienes 
tu pecho ya no habitaba. 
Pero, niña, al otro día, 
qué feliz y alegre estabas, 
cuando me hablabas contenta 
a la luz tenue del alba. 
Eres tan niña, mi bien, 
que tu tristeza no arraiga. 

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