jueves, 5 de julio de 2012

Dicen que lo nuestro no es grande


A Isabela Dávila

Doctas voces que me arengan 
desde el foro del amor, 
graduadas en intereses, 
dicen, graves, que este afecto, 
mi dulce y afable niña, 
es de una especie inferior 
porque nunca nos tocamos 
ni me quieres dar tu cuerpo 
tras darte yo toda mi alma. 
Merecen esos doctores, 
del corazón leguleyos, 
mi compasión consternada 
pues la carne han penetrado 
pero siguen a las puertas 
del secreto de la vida. 
Isabela, te aseguro, 
mi querida y tierna amiga, 
que, a nuestro sublime afecto, 
nada supera en el mundo 
porque nunca nos tocamos 
ni me quieres dar tu cuerpo 
pero sí me has ofrecido 
tu sonrisa generosa, 
tan alto bien, niña mía, 
que no podría pagarlo 
aunque existiera en el Mundo 
por toda la eternidad. 


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