miércoles, 25 de julio de 2012

En la playa

A Isi Dávila

Tienes los pies rosaditos, 
como el culito de un niño, 
y, cuando tocan las olas, 
el mar los lame sumiso. 

El agua fría te hiela, 
vacilas al borde mismo; 
yo salgo y cojo tus manos, 
te empujo y tú das saltitos. 

Al fin, en el mar, te metes, 
temblorosa por el frío, 
y, para darte calor, 
te abrazo con mucho brío. 

Te apartas, muy enfadada 
y con el pudor herido; 
nadando haces espuma, 
me dejas muy dolorido. 

Sentada estás en la playa, 
y yo, en el mar, sumergido; 
mi soledad me consume 
y enamorado te miro. 

Salgo a la arena caliente, 
voy a sentarme contigo, 
tú dices que ya te vas, 
de mi gozo me despido. 

Te vas andando despacio, 
toda mi alegría ha huido; 
maldigo mis años tristes, 
cualesquiera que he vivido. 

Me llamas desde la roca, 
se aceleran mis latidos, 
pues tu corazón y el mío 
ya vuelven a ser amigos. 

Me das tu mano, tan tierna, 
y caminamos unidos, 
el sol nos mira en su puesta, 
nuestro amor es infinito. 

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