sábado, 21 de julio de 2012

Escucha lo que deseo

A Isi Dávila

Escucha lo que deseo 
que te lleves al altar
cuando un triste día de estos
te decidas esposar:
un hombre con tal verruga
en su cara alunarada
que le haga sombra a sus ojos,
que tan hundidos estén
que crepúsculos parezcan;
tenga una pierna postiza
y la otra parrancana, 
la panza como un tonel,
y la nariz como un gancho,
su boca tenga los dientes,
como muelas de caballo,
dé miedo mirar su frente,
con un lunar que parezca
la teleplastia de un diablo
y las manos que te toquen
tengan granos que supuren.
Que tenga un genio muy malo
y que te grite con rabia,
que, cuando charle contigo,
aburra hasta a las ovejas,
que no te escriba poemas
pero se llene de letras,
que, para comer la sopa,
la sorba como los cerdos
y, cuando sea muy viejo,
se case con un torero...
Mi niña, me desespera
que tus ojos tan bonitos,
cuando me miran de frente,
resbalen como la cera
y tu boquita de azúcar,
cuando te pido tu amor,
me amargue con su respuesta. 

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