miércoles, 18 de julio de 2012

No me dejes nunca

A Isi Dávila

Aunque tu afecto
apenas sea leve brisa 
que no basta para arrastrar 
la hojarasca seca, 
penas de soledad sedimentadas, 
quédate, 
no me dejes nunca, 
no me niegues tu presencia, 
dulce y apacible, 
salúdame cada día 
con tu voz de niña, 
no me abandones, 
no te vayas y me olvides, 
como se olvida un poema, 
no me cierres tu ventana, 
deja que, al menos, 
pueda llamarme en la Tierra 
amigo de un ángel. 

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