miércoles, 18 de julio de 2012

¡Ojalá!

A Isi Dávila

Ojalá que fueras fea 
y tan gorda como una vaca, 
ojalá que fueras tonta 
y mala como un demonio, 
ojalá que tu torpeza 
fuera cien veces la del más torpe, 
que tus piernas fueran flacas 
como rejas de ventana, 
que tus labios fueran blancos 
y supieran a alioli, 
que tus ojos me miraran 
en direcciones distintas, 
que tu pelo fuera ralo 
y del color de la mugre, 
que hablaras como gangosa 
y tuvieras barba crecida, 
ojalá que me contaras 
los partidos de la liga 
y que cuando escribieras 
pusieras burro con uve, 
ojalá, Isi querida, 
que te cortaras las uñas 
con tijeras de podar 
y que fueras tan brusca 
como una mula de carga, 
ojalá, querida Isi, 
que tu cutis tuviera 
la bastedad de una lija 
y que para firmar pusieras 
una mezquina cruz. 
Al menos yo no vería 
que me rechaces con asco 
y, si me acerco, me digas 
que te vuelves a alejar, 
mi calvorota asquerosa 
por menos mal la tendrías 
y un buen partido verías 
pese a mi mala apariencia. 

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