domingo, 5 de agosto de 2012

Vivo para quererte

A Isi Dávila 

A los humildes ojos del hombre, 
empañados por el vaho 
de su cruel demiurgo, 
se les ocultan 
los opacos fondos  
del océano de su alma 
tanto como los más lejanos 
confines del universo. 
El hombre es criatura ignorante 
y sus errores y torpezas 
desmoronan sus empresas 
y arrasan 
lo que su pertinacia levantara. 
Pero, cuando un corazón se llena 
con la caricia y la belleza de otro, 
cuando una dulce, extraña presencia, 
habita un pecho, 
dueño de la libertad de los pájaros, 
y los ojos al fin se abren 
ante la poderosa luz del ser amado, 
cuando un hombre 
ha podido ver el rostro, 
el refulgente rostro del ángel del amor, 
las brumas de la confusión se desvanecen, 
el alma no duda más, 
contempla la más honda verdad de su existencia, 
como en el espejo más claro, 
y ya no puede renunciar a lo que ve 
porque es aquello a lo que aspira 
desde que brotó en ella la vida. 
Esa forma de saber, Isabela, 
está en mi corazón ahora, 
y, aunque las dudas de mi espíritu 
llenan de bruma todo lo demás, 
la verdad de mi amor 
se ha abierto a la luz 
como una hermosa flor 
que anhela ver el sol 
y ya no vivo más que para quererte. 

2 comentarios:

  1. No hay nada más emocionante, que colme la existencia de un ser que el amar a otra persona. Gracias Luís por crear poemas tan bellos. Mónica Benítez.

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  2. De verdad, Mónica, que me alegra enormemente tu juicio acerca de este poema. Gracias, un abrazo y feliz día.

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