domingo, 16 de septiembre de 2012

El corazón


A Isabela

Isabela, el corazón 
es sencillo y bondadoso; 
el corazón es siempre niño, 
no sabe de ecuaciones 
de segundo grado, 
ni de motores 
de cuatro tiempos, 
ni te habla 
de la bolsa de valores, 
la lengua madre indoeuropea, 
el sistema de D'Hondt, 
la estructura celular 
o la deconstrucción. 
Isabela, el corazón 
es sencillo y bondadoso; 
el corazón es siempre niño 
y se duerme con los problemas, 
como yo 
en las rodillas de los adultos 
cuando, en mi tierna edad, 
estaba de visita 
en casa de un buen hombre, 
que peroraba sobre moral. 
Yo no sé, Isabela, 
si mi corazón tiene 
complejo de Edipo 
o arquetipos jünguianos, 
si obedece 
a impulsos subconscientes 
o es obra 
de los extraterrestres, 
solo sé que te ama, 
Isabela, 
con un amor verdadero, 
que busca con ansia tus manos 
y se atormenta dulcemente 
al mirarte a los ojos; 
él sólo quiere estar 
allá donde tú te encuentres 
y, cuando tú faltas, 
se le termina el mundo. 

2 comentarios:

  1. Que unión tan hermosa, Isabela, tú y Beethoven. Muy buena elección para este poema. La música te hace vivir casi en directo la escena de la historia.
    Un abrazo, Luís.

    Mónica Benítez.

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