domingo, 30 de septiembre de 2012

Me amarás

Nada me es tan armonioso, Isabela, 
como tu presencia, serena y dulce; 
la dicha preside mis días 
desde que has arribado a mi puerto 
y en mi pecho rutila 
el brillo de la belleza. 
Esta felicidad descansa en la tuya 
como su único fundamento 
pues nada la mata salvo tu dolor 
y, sin embargo, amada amiga, 
¡qué melancólicamente añoro 
haberte hecho mía, solo mía, 
haberme fundido en tu cuerpo, 
haber besado tus labios 
con la pasión de los torrentes, 
haber entrado en tu corazón 
y hacerlo mi territorio! 
Pero algún día me amarás, Isabela, 
lejos de mi cuerpo enamorado, 
que no deseas, 
te encontrarás con tanto amor 
que seré brasa ardiente en tu pecho. 

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