sábado, 1 de septiembre de 2012

Mi niña amada

A Isi Dávila

Te miro a los ojos, 
que en mi raigambre hieren 
con cruel deleite, 
miro a tus labios, 
que envenenan mi entraña 
de tan dulces y esquivos, 
miro tu cabello negro, 
que sobre una mejilla cae, 
desordenado y suave 
y quiero saber quién eres, 
quién eres, Isi, 
y no sé, 
mi niña amada, 
qué responderme, 
pero sé que, en mi alma, 
querida niña, 
tú lo eres todo. 

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