sábado, 1 de septiembre de 2012

Nadie va conmigo

A Claudia Bürk

Mi sol ya declina 
sobre las torres del mundo, 
mi corazón, oprimido, 
me hace morder las cadenas 
de la Ley de la Vida 
pero nadie coge mi mano, 
mi mano fría y desierta, 
nadie va conmigo
porque voy a la nada 
de donde somos los hombres. 
He añorado labios dulces 
que del tiempo me sacaran, 
he buscado manos suaves 
cuya caricia calmara mi horror 
pero mi sed es un mar 
un mar que nunca se acaba 
porque voy a la nada 
de donde somos los hombres. 
Te intuyo en mi corazón, 
te deseo, 
busco tu risa, tu cuerpo, 
tu plenitud infinita, 
tu eternidad incitante 
pero eres burla de mis sentidos 
no eres mi compañera 
eres solo una quimera 
que se forma en la niebla 
porque voy a la nada 
de donde somos los hombres. 
No queda nada en el mundo 
parecido a lo que soñé 
cuando pensé que eras mía, 
nada, 
nada como lo que ansiaba, 
yo no puedo compartir 
contigo esta alma mía 
porque voy a la nada 
de donde somos los hombres. 
Viajo solo y sin raíces 
hacia el doliente abismo; 
una mujer me engendró 
mordiendo el amor cansada 
pero yo he nacido del miedo 
y de la vil amargura 
y, aunque mi corazón me canta 
nanas de privilegio, 
solo el dolor me acompaña 
porque voy a la nada 
de donde somos los hombres. 
No quiero volar en la altura 
de los evanescentes sueños, 
tengo sed de la verdad, 
quiero ver en cueros viva 
la monstruosa realidad 
que tras un dulce velo me acecha; 
estoy solo, no tengo 
quién me acompañe en el duelo 
de este destino espantoso 
mas no detengo mi paso 
que va marcando mi llanto 
porque voy a la nada 
de donde somos los hombres. 

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