sábado, 29 de septiembre de 2012

No quisiera ver derretirse

No quisiera ver derretirse 
los glaciares de tu patria 
y sí tu duro corazón 
que, como helada mano, 
abrasa mi pecho de dolor. 
Quisiera ver en tus ojos 
siquiera el aturdimiento 
de una emoción turbadora 
y no el hieratismo severo y cruel 
de una indolente estatua. 
No quisiera el menosprecio 
indulgente y cariñoso 
que causo en tu alma fría 
y sí un amor gigantesco 
que premiara mi entrega. 
Quisiera, amada mía, 
habitarte en la distancia, 
ser autor de tu dicha, 
y no morir a las puertas 
de tu hermoso corazón. 

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