miércoles, 5 de septiembre de 2012

No seré un marido al uso

A Isi

No seré un marido al uso, 
mi idolatrada Isabela, 
si te conquisto algún día 
y, vencido tu desdén, 
tenemos el himeneo. 
No seré un marido al uso 
pues compraré un botiquín 
para las tristes jaquecas 
de las noches de los sábados 
y, si aún así persisten, 
te daré sofrología, 
hipnosis y acupuntura, 
neurología y masaje. 
No seré un marido al uso 
y, aunque serás mi Ginebra 
y tu Rey Arturo yo, 
me embargará la pasión 
como un tierno Lanzarote. 
No seré un marido al uso, 
mi venerada Isabela, 
y si por la calle vamos 
y en ti los hombres se fijan, 
celoso no me pondré 
pues los ojos van buscando 
por siempre la dulce luz 
y tú eres luz de los cielos 
más todavía que el sol. 
No seré un marido al uso, 
amiga de mis entrañas, 
no te diré mi pochola, 
ni pichoncita o pichurri, 
te diré niñita mía, 
diamante, perla divina, 
hija hermosa de la Luna, 
celestial aparición 
pues, como poeta, soy 
especialista en cariño. 
No seré un marido al uso, 
Isi querida de mi alma, 
no roncaré por las noches, 
ni discutiré contigo, 
ni me fijaré en las piernas 
de tus mejores amigas, 
ni protestaré los días 
que de rebajas vayamos, 
mas, si por casualidad, 
alguna vez me pasara, 
te recomiendo paciencia 
pues no da peras el olmo.
No seré un marido al uso 
te pelaré las naranjas, 
hasta las pipas que comas 
yo mismo las abriré, 
te compraré un gran diamante 
para lucirlo en el cuello, 
cuando te pongas muy triste, 
te daré tiernos besitos 
en tu frente pesarosa, 
te agarraré de la mano 
los domingos en el parque, 
viajaremos cuando quieras 
por países peregrinos 
y a ver también a tu madre 
que será mi gran amiga... 
No seré un marido al uso 
si tu pertinaz despego 
logro algún día vencer 
y cargas con un poeta 
que muere de amor por ti. 

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