miércoles, 31 de octubre de 2012

Qué me daría la vida

A Isabela

¿Qué me daría la vida, Isi, 
qué me daría 
si la sed de otra alma 
que a mi corazón agita 
en el mar bebiera? 
¿Qué me daría la vida, Isi, 
qué me daría 
si, a mi amor generoso, 
tierna y profunda ofrenda, 
contestara un interés frío? 
¿Qué me daría la vida, Isi, 
qué me daría 
si mis manos cálidas, 
que buscan tus dulces dedos, 
las tocara carne sin alma? 
¿Qué me daría la vida, Isi, 
qué me daría 
si mi ternura frágil 
solo encontrara en el mundo 
una ironía liviana? 
¿Qué me daría la vida, Isi, 
qué me daría 
si tú no existieras 
y yo no hubiera dado mi pecho 
a un corazón tan niño? 

domingo, 28 de octubre de 2012

Que escuche el mundo

Quiero que escuche el mundo, 
Isabela, 
que mi corazón te ama 
y abomina de todo lo otro 
que lo aleje de tus ojos de Luna 
y de tu boca de espuma 
y que, si me abandonaras 
por mi odiosa necedad, 
no habría consuelo para mi alma 
por el horrible dolor 
que habitaría mi pecho; 
quiero que lo escuche el mundo, 
quiero que lo escuche 
aunque, por ello, haya de soportar 
la afrentosa burla de aquellos 
que de buen gusto se alaban, 
el indignado reproche de quien quisiera 
que dedicara mis versos 
a los grotescos asuntos políticos 
o el cansino consejo 
de los temperados enemigos de la pasión, 
moderados aprendices de psicología 
que parecen temer 
con supersticioso horror  
un corazón lleno de sentido 
que ha alcanzado 
el oculto secreto de la vida. 

Aquellos sueños de niño

A ti, Isabela

Aquellos sueños que, de niño, 
traían miel a mi corazón, 
aquellos sueños, 
dulces ansias de la ternura, 
tú los traes, 
enredados en tu pelo negro; 
en tus ojos asoman, 
los susurran tus labios... 
Aquellos sueños, 
efervescencia de la esperanza, 
están revoloteando otra vez, 
como florales insectos, 
en mi pecho, sembrado de amor. 
Aquellos sueños, 
alma de la felicidad plena, 
los ha derramado hoy sobre el mundo 
el amanecer. 

viernes, 26 de octubre de 2012

La felicidad escondida

A Isi

La felicidad que siento ahora 
no puedo hacerla alharaca; 
no río, ni grito, ni salto 
aunque me embarga 
la alegría de los niños. 
La felicidad que siento ahora 
no puede salir afuera; 
no canto, ni lloro ni abrazo 
aunque la dicha 
desborda mi corazón. 
La felicidad que siento ahora, 
no me empuja a la jactancia, 
ni por los caminos me conduce 
de la vanidad, 
no es hija de mi provecho 
pues estoy desnudo de egoísmo. 
La felicidad que siento ahora 
es escondida 
y cavando va hacia adentro 
hasta incendiarme el corazón; 
toda es por ti, Isabela, 
porque tus ojos me han mirado, 
pero no la puedo sacar, 
no puede salir afuera, 
pues me ocupa el alma entera 
y es inmensa como un océano. 

miércoles, 24 de octubre de 2012

Por qué estoy contigo

A Bea Magaña

No estoy contigo para que pagues 
con tu libertad amada 
pues solo a ti te pertenece,
ni con la soberanía 
de tu blanca y hermosa piel 
si así no lo quisieras; 
no estoy contigo para que mates 
la soledad de mi alma 
y solo por piedad me acojas 
sacrificando tu gusto, 
ni para llenar las noches 
con charlas agradables 
de palabras que se lleva el viento. 
No estoy contigo para llenar 
un vacío de mi pecho 
que tú no has creado, 
ni para vencer 
a la sórdida y vil muerte 
con un falso amor que me eleve 
a la dignidad de llorado; 
no estoy contigo para curarme 
un odio a mí mismo 
del que tú no tienes la culpa 
pues un ángel eres de inocencia, 
ni para calmar las tristezas 
que el tiempo trae cada día 
que tu no has podido traer 
pues todo lo que me das es dicha. 
No estoy contigo para incrementar, 
con interés avaro, 
mi felicidad. 
Si estoy contigo, Isabela, 
aun cuando en abundancia tienes 
cuanto mi alma codicia, 
no es por mezquino egoísmo; 
ni un asomo de recompensa 
me retiene junto a ti, 
ni la más mísera migaja 
de una retribución 
tienes que entregarme. 
Si contigo estoy, Isabela, 
y contienes en ti 
el más alto interés 
para este alma mía que te adora, 
si te busco con ansia 
cada segundo que vivo, 
es porque, de tu mera existencia, 
emana el mayor de los bienes 
que yo jamás pueda desear. 

domingo, 21 de octubre de 2012

Qué cantar

A Isi

No quiero cantar 
los deseos de mi carne, 
que pueden despertar 
cuantas son nacidas de mujer, 
sino este amor mío, 
alma de mi felicidad, 
que solo para ti ha nacido 
y busca en ti 
el más selecto fruto de la vida. 

viernes, 19 de octubre de 2012

Te añoro

A Isabela

Tu ausencia me trae 
una nostalgia infinita 
de tu seno; 
añoro tu dulce regazo 
con el dolor de la sed; 
toda mi meta es tu nombre; 
mi rumbo está encaminado 
perennemente hacia ti; 
¿por qué, entonces, me hurtas, 
huyendo tan lejos, 
tu dulce roce? 
¿Qué fuerza 
en el cielo o en la tierra 
o en tu corazón oculto 
quiere hoy que no vengas a mí 
si cuanto busco en el mundo 
está solo en ti 
y solo tú lo tienes? 
Mi camino sigue 
el hilo que te envuelve 
y tu desnuda alma 
es el destino que me mueve 
con un hambre de pozo 
mas anoche no viniste 
y hoy tampoco estás; 
bajo este techo, marchitas, 
ya quedan las flores 
que me trajiste el último día; 
los pétalos, ya desprendidos, 
yacen sobre mi mesa; 
el asiento que usaste 
el viento lo balancea; 
los cendales que cuelgan 
junto a mi triste ventana 
melancólicos se hinchan 
y vuelven a caer 
como fantasmas que buscan 
entre las brumas de mi mente. 
¿Por qué no vienes a verme hoy 
si eres el significado de mis sentidos 
y la solución al enigma de la vida? 
¿Por qué no vienes a verme hoy, 
Isabela, 
si eres la madre del tiempo? 

Un idiota

No habito tu corazón, 
no soy nada, 
no soy digno de tus promesas; 
cuanto soy 
es un profundo idiota 
que ha soñado tu amor 
como el más selecto producto 
de su estupidez. 

miércoles, 17 de octubre de 2012

Abrigas todas las bondades

A Isabela

El alma se corrompe 
cuando el corazón calla, 
oprimido por el orgullo. 
Patético despojo es el hombre 
que niega a su pecho el amor 
entregado 
al vano cuidado de sí mismo 
por el que lo pierde todo. 
El Mal habita la conciencia 
de quien se somete 
al tedioso culto a las cosas, 
horrible agravio al amor. 
Pero tú, Isabela, 
que el alma tienes de niña 
y eres sencilla y dulce, 
tú, que tienes los labios 
cerca del corazón 
pues son tributarios 
de la verdad y la belleza, 
tú, que eres libre y desdeñas 
la insufrible mezquindad, 
tú abrigas todas las bondades 
que en gracia y hermosura se resuelven 
y, sin vacilación, me mueven 
a hallarme, todo, en ti. 

No amo la amargura

A Isi

Yo no amo la amargura, 
yo no la amo 
pero la llevo en el alma
como a ti misma.
Yo no amo la amargura,
yo no la amo
pero de mi pecho es huésped
como tu luz.
Yo no amo la amargura,
yo no la amo
pero el corazón me buscan
sus garras frías. 

domingo, 14 de octubre de 2012

Declaración (poema jocoserio)

A Isi Dávila

Estoy a tus pies, 
oh, mi delicada señorita, 
esperando a que me concedas 
el alto don 
de aceptarme estas flores, 
desordenado ramillete 
recogido en el campo, 
que te presento en la mano. 
Como tú, son bellas 
y, como tú, sencillas, 
como tú, despiden 
el más amable perfume 
de la naturaleza, 
como tú, 
están aquí conmigo 
y, si tú las tomas, tomarás mi alma 
que, entre las flores, 
va enredada 
pues son reflejo tuyo. 
Ase el ramo, señorita, 
y haré cosas portentosas 
para demostrar 
el alto concepto de ti 
que mi pecho alberga: 
tocaré con gaita 
suave y dulcemente; 
entraré en un banco 
libre de ladrones, 
votaré a un partido 
de buenas personas, 
hablaré en los toros 
con un hombre culto, 
hallaré un insulto 
que no sea machista, 
a la iglesia iré 
y feliz saldré, 
un conservador 
me pondrá de humor 
y veré una envidia 
sin su comidilla. 
Ase, pues, el ramo, señorita, 
con tu preciosa mano, 
blanquísima paloma 
que, con el roce de una pluma, 
escribe mi destino, 
y, si quieres ser aún más generosa, 
dame tu permiso 
para que se la pida a tus padres. 

viernes, 12 de octubre de 2012

Eres mía (soneto a Isabela)

Para Isi

¿Qué tengo aquí en un cofre muy pequeño, 
 joya que, por robarla, me han robado, 
bien que, aunque material, es tan alado, 
tenue y extraordinario como un sueño? 

¿Qué me debe llamar su feliz dueño 
siendo algo que no es mío ni he deseado, 
y he, no obstante, de pleno conquistado 
antes de que pusiera en ello empeño? 

Tú eres, tierna y querida niña mía, 
tú, la joya guardada en este pecho, 
tú, lo que mi alma tiene pero ansía. 

No te quise sembrar y te cosecho, 
no te hice anhelo y eres mi agonía, 
pobre, aunque todo tengo, tú me has hecho. 

miércoles, 10 de octubre de 2012

Dime que me amas

A Isi

Dime, alma mía, que me amas, 
dime que me amas, amiga, 
dímelo solo una vez 
y el mundo se antojará 
que a su primer día vuelve, 
la luz del sol brillará 
con el fulgor de la infancia, 
las flores de mi niñez 
de nuevo aparecerán 
al borde de los caminos, 
mi corazón cantará 
con la alegría del aire 
cuando vaya a tu portal; 
dime, alma mía, que me amas, 
dime que me amas, amiga, 
dímelo solo una vez 
y habrás traído a mi pecho 
un viento de golondrinas 
con jazmines engastados.  

domingo, 7 de octubre de 2012

Simple amor

A Isi Dávila

Todas mis murallas, 
todas mis puertas, 
mis alambradas, 
mis cerrojos, 
todo se abre, 
todo se allana, 
todo cae, 
amor mío, 
para dejarte pasar. 

viernes, 5 de octubre de 2012

Noche de abril

A Isi 

Es una noche tranquila 
de un dulce día de abril, 
con mil manadas de estrellas, 
mansas reses de marfil; 
la luna llena, dormida
en la oscuridad sin fin,
en una laguna quieta
refleja su aura añil.
El aroma de las flores
la brisa lleva hasta mí
y el sonido de las aves
a veces se deja oír.
Todo es negrura y silencio
del uno al otro confín
y mi alma se regocija,
goza el placer de vivir,
toda la paz que desea
aquí la puede sentir,
la felicidad del mundo
entera la encuentra aquí.
La armonía de esta noche
es fiel imagen de ti,
mi majestuosa Isabela.
Solo saben sonreír
mis labios cuando estás cerca
y si esta noche de abril
le da a mi pecho reposo
es porque la hacen feliz
los besos que me regalas
con tu aliento de jazmín. 

miércoles, 3 de octubre de 2012

La revelación del ser oculto

A Isi Dávila

Te busco en mi corazón, 
mi idolatrada Isabela, 
donde eres ardiente vela 
que, con gozosa pasión, 
el ser oculto desvela. 

Las apariencias del Mundo 
nuestros sentidos perciben 
pero lo que ellas no exhiben  
son un secreto profundo 
a los que el amor no viven. 

Las realidades concretas, 
de las palabras, escapan 
pero los que aman se empapan, 
en sus reuniones secretas, 
de lo que las lenguas tapan. 

Lo individual no se expresa, 
ni se piensa ni se ve 
pero quien ama con fe 
con habilidad lo apresa 
por invisible que esté. 

Decir qué sea no sabe, 
un hombre, otro cualquiera 
pero, quién en otro espera 
amándolo cuanto cabe, 
lo dice de alguna manera. 

Una caricia o un beso 
son signos del ser amado, 
el código reservado 
que lo nombra y da peso 
y con el que es recreado. 

El universo has metido 
contigo en mi pecho amante, 
la realidad palpitante, 
que contemplo estremecido, 
en su hermosura inquietante. 

lunes, 1 de octubre de 2012

Dejaré algún día

Dejaré algún día 
esta dulce luz del Mundo 
y entraré en el eterno olvido 
al que pertenecemos. 
En el camino de mi agonía 
me volveré a encontrar, 
huéspedes del corazón, 
con las dulces horas de afecto 
que amasara entre las almas bellas. 
Me despedirán de la vida 
los corazones desnudos 
que amé tiernamente, 
las mujeres que dieron 
sensatez a mi pecho, 
las amigas del alma que calmaron 
mi sed y mi frío. 
No se borrará su huella de ternura 
sino cuando la mano yerta de la Muerte 
se pose sobre mi frente 
y me entregue a un dulce sueño infinito. 
Y, en esa corte 
de corazones niños 
cuyos rostros hermosos volveré a mirar, 
tú serás la reina, Isabela, 
dulcísima avecilla de quien aprendí 
a quebrar los barrotes de mi jaula de plomo 
y a amarte 
dejándote que volaras lejos de mí. 
Dejaré un día 
esta dulce luz del Mundo 
y entraré en el eterno olvido 
al que pertenecemos 
pero este amor tan verdadero que me inspiras, 
tan libre, generoso e infinito, 
este afecto que espolea mis entrañas 
para dirigirlas al Bien, 
quizá pueda forzar puertas prohibidas 
y darme claridad 
aun en las ciegas regiones de la Muerte. 

Eres mi plenitud


Eres mi plenitud;
tu alma acepta mi esencia toda
y la acoge con sencillez; 
tu corazón es niño, Isabela, 
y está lleno de fortaleza y verdad; 
por eso lo amo. 
Somos tan libres el uno para el otro 
como la brisa del mar, 
no queremos pertenecernos, 
como pertenece un abrigo elegante 
a un banquero exitoso, 
solo queremos que se rocen 
nuestras miradas infantiles 
en el delicado juego del afecto, 
lo demás es solo 
para los que comercian con almas. 

Sueño

Sueño que este amor que te entrego
diera felicidad a tu pecho;
no quiero amasar riquezas,
ni conquistar la fama,
ni tener tal poder que obligue
a arrodillarse a otras almas,
no quiero una conciencia impura
y un cuerpo satisfecho
pero sí conozco una ambición:
ser agente de tu dicha, Isabela,
llenar de alegría tu vida,
para entrar en tu corazón
y reinar ahí.