domingo, 14 de octubre de 2012

Declaración (poema jocoserio)

A Isi Dávila

Estoy a tus pies, 
oh, mi delicada señorita, 
esperando a que me concedas 
el alto don 
de aceptarme estas flores, 
desordenado ramillete 
recogido en el campo, 
que te presento en la mano. 
Como tú, son bellas 
y, como tú, sencillas, 
como tú, despiden 
el más amable perfume 
de la naturaleza, 
como tú, 
están aquí conmigo 
y, si tú las tomas, tomarás mi alma 
que, entre las flores, 
va enredada 
pues son reflejo tuyo. 
Ase el ramo, señorita, 
y haré cosas portentosas 
para demostrar 
el alto concepto de ti 
que mi pecho alberga: 
tocaré con gaita 
suave y dulcemente; 
entraré en un banco 
libre de ladrones, 
votaré a un partido 
de buenas personas, 
hablaré en los toros 
con un hombre culto, 
hallaré un insulto 
que no sea machista, 
a la iglesia iré 
y feliz saldré, 
un conservador 
me pondrá de humor 
y veré una envidia 
sin su comidilla. 
Ase, pues, el ramo, señorita, 
con tu preciosa mano, 
blanquísima paloma 
que, con el roce de una pluma, 
escribe mi destino, 
y, si quieres ser aún más generosa, 
dame tu permiso 
para que se la pida a tus padres. 

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