miércoles, 3 de octubre de 2012

La revelación del ser oculto

A Isi Dávila

Te busco en mi corazón, 
mi idolatrada Isabela, 
donde eres ardiente vela 
que, con gozosa pasión, 
el ser oculto desvela. 

Las apariencias del Mundo 
nuestros sentidos perciben 
pero lo que ellas no exhiben  
son un secreto profundo 
a los que el amor no viven. 

Las realidades concretas, 
de las palabras, escapan 
pero los que aman se empapan, 
en sus reuniones secretas, 
de lo que las lenguas tapan. 

Lo individual no se expresa, 
ni se piensa ni se ve 
pero quien ama con fe 
con habilidad lo apresa 
por invisible que esté. 

Decir qué sea no sabe, 
un hombre, otro cualquiera 
pero, quién en otro espera 
amándolo cuanto cabe, 
lo dice de alguna manera. 

Una caricia o un beso 
son signos del ser amado, 
el código reservado 
que lo nombra y da peso 
y con el que es recreado. 

El universo has metido 
contigo en mi pecho amante, 
la realidad palpitante, 
que contemplo estremecido, 
en su hermosura inquietante. 

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