miércoles, 24 de octubre de 2012

Por qué estoy contigo

A Bea Magaña

No estoy contigo para que pagues 
con tu libertad amada 
pues solo a ti te pertenece,
ni con la soberanía 
de tu blanca y hermosa piel 
si así no lo quisieras; 
no estoy contigo para que mates 
la soledad de mi alma 
y solo por piedad me acojas 
sacrificando tu gusto, 
ni para llenar las noches 
con charlas agradables 
de palabras que se lleva el viento. 
No estoy contigo para llenar 
un vacío de mi pecho 
que tú no has creado, 
ni para vencer 
a la sórdida y vil muerte 
con un falso amor que me eleve 
a la dignidad de llorado; 
no estoy contigo para curarme 
un odio a mí mismo 
del que tú no tienes la culpa 
pues un ángel eres de inocencia, 
ni para calmar las tristezas 
que el tiempo trae cada día 
que tu no has podido traer 
pues todo lo que me das es dicha. 
No estoy contigo para incrementar, 
con interés avaro, 
mi felicidad. 
Si estoy contigo, Isabela, 
aun cuando en abundancia tienes 
cuanto mi alma codicia, 
no es por mezquino egoísmo; 
ni un asomo de recompensa 
me retiene junto a ti, 
ni la más mísera migaja 
de una retribución 
tienes que entregarme. 
Si contigo estoy, Isabela, 
y contienes en ti 
el más alto interés 
para este alma mía que te adora, 
si te busco con ansia 
cada segundo que vivo, 
es porque, de tu mera existencia, 
emana el mayor de los bienes 
que yo jamás pueda desear. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario