viernes, 19 de octubre de 2012

Te añoro

A Isabela

Tu ausencia me trae 
una nostalgia infinita 
de tu seno; 
añoro tu dulce regazo 
con el dolor de la sed; 
toda mi meta es tu nombre; 
mi rumbo está encaminado 
perennemente hacia ti; 
¿por qué, entonces, me hurtas, 
huyendo tan lejos, 
tu dulce roce? 
¿Qué fuerza 
en el cielo o en la tierra 
o en tu corazón oculto 
quiere hoy que no vengas a mí 
si cuanto busco en el mundo 
está solo en ti 
y solo tú lo tienes? 
Mi camino sigue 
el hilo que te envuelve 
y tu desnuda alma 
es el destino que me mueve 
con un hambre de pozo 
mas anoche no viniste 
y hoy tampoco estás; 
bajo este techo, marchitas, 
ya quedan las flores 
que me trajiste el último día; 
los pétalos, ya desprendidos, 
yacen sobre mi mesa; 
el asiento que usaste 
el viento lo balancea; 
los cendales que cuelgan 
junto a mi triste ventana 
melancólicos se hinchan 
y vuelven a caer 
como fantasmas que buscan 
entre las brumas de mi mente. 
¿Por qué no vienes a verme hoy 
si eres el significado de mis sentidos 
y la solución al enigma de la vida? 
¿Por qué no vienes a verme hoy, 
Isabela, 
si eres la madre del tiempo? 

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